Neteando con Fernanda

Consejos para vencer la depresión pos-Mundial

Desde hace unos meses el futbol ha sido una parte importante en nuestra vida. Brasil 2014 estaba en nuestras cabezas. Lo que inició como un suave murmullo se volvió un zumbido que aumentó poco a poco de volumen hasta llegar a nivel de vuvuzela de Sudáfrica. Chicos y grandes cambiaban estampas del álbum Panini y muchos nombres de estadios y jugadores se volvieron parte de la vida cotidiana.

A principios junio, el futbol era una parte central en nuestras conversaciones: ¿Cómo le irá a México? ¿Habrá cuarto partido? ¿Cómo ves a tal o cual equipo? ¿Ya hiciste tu quiniela? ¿A quién pusiste de campeón? Era  difícil pasar un rato sin que el tema del Mundial saliera a colación. Yo no sé mucho de futbol, pero confieso que disfruto enormemente de los mundiales. De hecho, los prefiero sobre las Olimpiadas porque me resulta más fácil seguirle el paso a los eventos y saber qué equipos juegan, a qué hora. Por supuesto que parte importante de los mundiales es organizar con quién y dónde vamos a ver el partido, cosa que no suele hacer en otros encuentros deportivos.

Finalmente el día 12 empezó la fiesta del futbol. Durante poco más de un mes estuvimos al tanto de los partidos, y dependiendo del nivel de afición, de las repeticiones y de los comentarios. Hay que reconocer que hubo resultados que ni el pulpo Paul o la elefanta Nelly hubieran podido predecir, como el que España no pasara a la segunda ronda (rompequinielas, la verdad) y si bien muchos apostaron por la victoria de Alemania ante Brasil, ese terrible siete a uno no se lo esperaba nadie. Mick Jagger, muy a su pesar, confirmó su reputación como ave de mal agüero y, al igual que el Mundial pasado, todos los equipos a los que apoyó resultaron perdedores.

México fue una sorpresa muy agradable. Memo Ochoa y El Piojo acapararon la atención nacional e internacional por varios días. El partido de México contra Holanda fue emocionante y tristísimo. Nuestras ilusiones se fueron desinflando como globo en los últimos minutos del partido. Enojo, tristeza, frustración. Afortunadamente, los memes sobre el infame clavado de Robben (inmortalizado ahora en una piñata) resultaron ser un gran remedio contra la depresión.

Hoy por la tarde la fiesta del futbol llega a su fin y entonces sabremos quién es el ganador. Aplaudiremos a Alemania o Argentina, comentaremos los pormenores del partido, veremos los comentarios… y después ¿qué vamos a hacer? Si los domingos en la noche suele atraparnos una leve depresión, conocida como domingo negro o dark Sunday, hoy por la noche tendremos una depresión pos-Mundial que no se sacude tan fácil. ¿Qué vamos a hacer?

Como siempre, lo primero que tenemos que hacer es reconocer los síntomas y entender que ese vacío en el estómago a mediodía no es por hambre, sino por abstinencia futbolera. Una vez que aceptamos el problema, podemos empezar a tomar medidas al respecto. Muy bien pero ¿cuáles? Para facilitar la situación, comparto algunos consejos que me proporcionaron vía Twitter:

Empezar por tácticas de evasión:

•Leer esos libros que dejaste arrumbados mientras estabas pegado al televisor.

•Seguir pegado al televisor, pero ahora viendo series y películas.

•Disfrutar el “verano peligroso” haciendo deporte.

•Para que el síndrome de abstinencia no sea devastador, hay que ver la mayor cantidad posible de repeticiones de los partidos para pensar que sigue la fiesta.

•Salir de vacaciones.

Pasar de la evasión a la resignación:

•Si no tienes presupuesto para las vacaciones, hay que disfrutar de la lluvia veraniega

•Ponernos a dieta para bajar esos kilos que ganamos con las botanas futboleras.

•Aprovechar que no hay distracciones para terminar, de una vez todas, los pendientes laborales que ignoramos durante un mes.

•Practicar la virtud de la paciencia, mientras contamos los días para las olimpiadas o el siguiente Mundial.

Y finalmente… pasar de la resignación a la acción:

•Déjate de tonterías y empieza a ahorrar desde ya para Rusia 2018.

Por supuesto que al igual que las monedas, la afición tiene dos caras y hay quienes están felices de que termine el Mundial; ya sea porque se sienten saturados de futbol y piensan que les será provechoso desintoxicarse o bien, porque durante estos días se han sentido como viudos o viudas del deporte y cuentan los minutos para que inicie la ceremonia de clausura para que su vida deje de girar en torno a un balón. Lo que los integrantes de uno u otro bando deben tener en mente es que el viernes (sí, este viernes) inicia la liga nacional…

 

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