Neteando con Fernanda

Ciegos de la mente

A veces dicen: Ay, ahí viene un ciego  o una ciega, vámonos. Pero pues yo no me siento mal, porque digo: ‘A lo mejor yo estoy ciega de la vista, a lo mejor ellos están ciegos de la mente’”. Estas son las palabras de María Enedina, una persona ciega que vive en Tlaxcala. Duelen, pero tienen mucho de verdad. No solemos pensar mucho en la ceguera, pero ésta afecta a medio millón de
mexicanos y es la segunda causa de discapacidad en el país. Cincuenta por ciento de los ciegos de entre 6 a 29 años no asiste a la escuela y tres de cada 10 son analfabetas.

Como sociedad nos falta mucho que hacer en el tema de inclusión. Quizá, lo principal sería entender que incluir va mucho más allá de habilitar rampas y elevadores en lugares públicos —que están muy bien, pero solo ayuda a facilitar el acceso—, la inclusión trata de la activa participación en la vida familiar, la educación, el trabajo y, en general, en todos los procesos sociales, culturales y en las comunidades.

Mi compañero en UNOTV, Paco del Reyo entendió bien el problema. Él ha trabajado en bibliotecas públicas y privadas y videotecas. Desde hace algunos años se dio cuenta de lo difícil y costoso que es implementar y mantener espacios bibliotecarios para ciegos y débiles visuales.

Paco, es una persona tranquila. Le gusta observar, pensar y encontrar soluciones. Entonces empezó a pensar cómo facilitar el acceso a las instalaciones y la lectura para los ciegos. Después de darle vueltas en la cabeza, hace unos cuatro años, en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara localizó unos lectores ópticos y supo que por ahí iría la solución. Pasó los siguientes tres años, hablando con el proveedor de la tecnología, realizando investigación aplicada, colaborando con pedagogos, psicólogos,realizando pruebas hasta que dio en el clavo.

La idea de Paco consiste en instalar unas etiquetas en determinados sitios de la biblioteca, las cuales por medio de un lector óptico que reproduce una grabación, proporcionan información a los ciegos acerca el espacio, sus servicios, además de apoyar en la lectura de ciertos libros.

 El lector óptico permite la autonomía dentro de las instalaciones y a acceder a la información a todos aquellos que no saben leer en braille.

Paco, encontró eco a su idea en la vocación de Noé Ortíz, Coordinador Estatal de Bibliotecas Públicas de Tlaxcala. Noé había pedido fondos para remodelar la biblioteca, y se entusiasmo con la iniciativa de Paco. Juntos empezaron a desarrollar un proyecto en la biblioteca “Miguel N. Lira” en la capital del estado.

Cuando una persona ciega llega a la biblioteca, apoyada por su bastón blanco, usa como guía cintas con relieve o canaletas, en el piso (en la biblioteca Miguel N. Lira, están tratando de reunir el dinero para poner las cintas, todavía) llega a donde se encuentra la etiqueta. Escuchan una grabación con información y a partir de ahí puede movilizarse sin ayuda de otros. Las etiquetas también se encuentran en los libros por lo que pueden escuchar el libro sin ayuda de nadie.

“Necesitamos cambiar el paradigma, —comenta Del Reyo— darle a las personas con capacidades diferentes una oportunidad de estudiar, que sean ellos quienes nos den las soluciones, ya que perciben su realidad de una forma diferente y de ellos tienen que venir las soluciones”.

Paco se tomó en serio lo de cambiar el paradigma. Él no lo dice, pero me gustaría aclarar que Paco no ha cobrado ni un centavo por este trabajo de investigación. Lo hace por seguir su pasión, las bibliotecas públicas. 

Gracias a este proyecto, La Biblioteca Miguel N. Lira, ganó el premio que otorga la Unesco denominado Iberbibliotecas; concursando contra 143 proyectos de diversos países. Más allá del premio, lo importante es la gran acogida que ha tenido entre los usuarios.

 Alberto Sánchez, invidente que estudió y terminó la carrera de Derecho comentó que: “A pesar de que se especifica que hay igualdad, no somos iguales hasta que haya procesos civilizatorios, tecnológicos, científicos, que facilitan este tipo de igualdad, por ejemplo el acceso a la información. Este proyecto puede ayudar a ello”.

Paco del Reyo está muy contento con el premio y de poder ver su idea materializada. Sincero, reconoce que le falta mucho por investigar y perfeccionar, como aumentar la memoria del lector óptico y que éste tenga un botón de pausa para la reproducción.

Necesitamos sensibilizarnos sobre este problema ya que para tener una sociedad justa se necesita ser incluyente. Dejemos de ser ciegos de la mente y apoyemos en lo que podamos para que proyectos como estos se multipliquen.

Para más informes: Biblioteca Central de Tlaxcala, Noe Ortiz: noeog72@hotmail.comPaco del Reyo: pacodelreyo@gmail.com.

 

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