Neteando con Fernanda

Cargar las pilas

No sé si sea el frío, la temporada, o el ritmo de la vida cotidiana, pero hay ocasiones en que nos sentimos verdaderamente cansados. Por supuesto que cuando te sientes así, ves todo negro y complicado. Como dice mi amiga Sandra: “Te despiertas muy temprano, trabajas todo el día, comes, trabajas hasta tarde, cenas cualquier cosa y después de varios días con se ritmo, empiezas a cuestionarte si eso es vivir”. Tu energía empieza a esfumarse con más velocidad que la pila de un iPhone viejo. Sin energía interna pasamos de ser unos ángeles tolerantes, pacientes, con cosas positivas que dar a nosotros mismos y a los demás, a ser unos auténticos demonios iracundos y criticones que no aportan nada al entorno salvo veneno. Hasta el trabajo que amas y te da tantas satisfacciones se vuelve tedioso si no descansas. Descansar es algo que necesitamos todos los mortales y bueno, hasta los inmortales también, ya que de acuerdo con la Biblia, (Génesis 2:2) hasta Dios después de ver su creación descansó el séptimo día.

Terminé el año muy cansada. Cansada física y mentalmente.  Decidí que necesitaba “cargar las pilas” y pedí un par de días de vacaciones. Es increíble como desconectarte, aunque sea por poco tiempo puede hacer maravillas por tu vida. Lo que veías negro, se transforma en amarillo o azul. Ves todo desde un ángulo más positivo. Te sientes optimista y renovado. El lugar que elijas no es importante, puedes hacerlo en tu propia casa, o visitar a unos familiares o salir a un lugar cercano, que te haga sentir lejos, si no en ubicación geográfica, sí de la rutina y los agobios cotidianos.

Tomar unos días de descanso es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos y, desde luego, por quienes nos rodean. Tomar vacaciones nos hace que veamos la misma situación con nuevos ojos, mejor disposición y más energía. Que nos volvamos a enamorar de eso que hacemos que nos da tantas satisfacciones. Además de las vacaciones una recarga a nuestras pilas todos los días es importante. Para muchos, dedicar un rato a la lectura oración o meditación ayuda. Hay quienes encuentran ese escape en el deporte o el gimnasio; 100 abdominales y se sienten como nuevos. Otros preparan platillos deliciosos. Dedicarnos un rato al día a hacer eso que nos gusta, es el tiempo mejor gastado. Y lejos de ser un desperdicio nos hace ser más productivos, más creativos y tener más paciencia —hasta con nosotros mismos—.

Es importante preguntarnos, además de la rutina, ¿qué o quién es lo que nos baja las pilas? En mi caso, la gente negativa que adora el sufrimiento y ser la eterna víctima me deja sin batería. Una cosa es la sana crítica y otra la imposibilidad de encontrar virtudes en algo, y negarse a ver el lado positivo a las cosas. Lo mejor que podemos hacer en estos casos es correr en la dirección opuesta de la que se encuentran. Hay que tener cuidado con estos vampiros energéticos y tener más cuidado aún de convertirnos en uno de ellos. Digo, todos tenemos nuestros momentos buenos y malos, pero cuando los malos están en la cúspide, criticamos todo, nada nos parece bien y empezamos a sentir que nos salen colmillos; es momento de hacer un alto y preguntarnos por qué estamos comportándonos así y hacer algo al respecto. Cuanto antes, mejor.

Así como hay vampiros energéticos, afortunadamente, siempre hay amigos y familiares que son como enchufes y siempre tienen la palabra oportuna cuando estamos insoportables. Escuchan nuestros problemas y nos ayudan a ver las cosas desde otro punto de vista. Después de escucharlos, si les hacemos caso, nos sentimos mejor. Esas personas son tesoros en nuestra existencia y así hay que tratarlos. La gente positiva y optimista contagia y nos recuerda a nosotros mismos quiénes somos, qué queremos y para dónde habíamos dicho que queríamos ir. Tienen ese don de regresarnos al camino que habíamos perdido. Son brújulas que señalan dónde está el norte. Así como la estrella polar para los navegantes. Con su ayuda podemos recalcular el rumbo y volver al camino del que nos habíamos desviado.

Es difícil mantenernos con la energía alta todo el tiempo. No es que sea grave, pero hay que asumirlo y tomarlo en cuenta para tener esas recargas a mano, ya sea de gente, libros, lecciones, maestros, para subir nuestra energía. Alguien me recomendó grabarte a ti misma cuando te sientes bien con mensajes positivos, para escucharlos en esos días que las nubes cubren nuestro corazón. Habrá que probarlo.

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