Neteando con Fernanda

Altruismo para todos y para todo

La semana pasada les contaba acerca de la plática que sostuve con Mattieu Ricard en su reciente visita a México (http://www.milenio.com/firmas/fernanda_de_la_torre/Sigue-feliz-mundo_18_343345667.html). De acuerdo con Ricard, quien ha roto el felizómetro, la felicidad va emparejada con el altruismo: “Me he convencido de que la felicidad va a la par con el altruismo. No puede existir una felicidad egoísta”. Durante los últimos cinco años se dedicó a un proyecto de investigación sobre altruismo que culminó en un libro de 800 páginas que ha sido publicado con gran éxito en Francia y será editado en español próximamente.

¿Qué es el altruismo que es tan necesario para la felicidad? El diccionario define el altruismo como: “La diligencia en procurar el bien ajeno sin esperar nada a cambio. Un opuesto al egoísmo”. La definición de El hombre más feliz del mundo es más amplia: “Altruismo, desde luego hay un aspecto de conducta, pero es fundamentalmente una intención y una motivación. La intención de hacer algo que es bueno para otros que significa básicamente reducir su sufrimiento o aumentar su bienestar. Cuando la motivación es así, es altruista.  Idealmente debes de continuar con una acción y si es posible realizarla, debes hacerlo. Debe ser una acción en tanto como sea posible”.

Ricard enfatiza que la felicidad no está en el cumplimiento de tus deseos, sino en la calidad de relaciones humanas. Cita a un estudio de la OCDE que trata sobre ello. “Las relaciones humanas no se pueden conseguir en la burbuja del ego. Hay momentos compartidos, intimidad, generosidad, la satisfacción de hacer algo por otros. El sentir que hemos realizado una ayuda que vale la pena, como una donación, es de lo más gratificante que puedes experimentar”.

El altruismo es como un músculo, puede ejercitarse y mejorar, de la misma forma que entrenas para un maratón, es cuestión de práctica. La meditación es muy útil para darnos el equilibrio emocional. ¿Por dónde empezamos? El hombre más feliz del mundo me responde que para despertar el altruismo primero tienes que saber que alguien sufre y sentir empatía por su dolor. Esto provoca un cambio individual que tiene un eco en la sociedad. El altruismo empieza por el individuo pero tiene alcances enormes: “El altruismo funciona para todo: un buen gobierno que ve por el bien común, la atmósfera, el océano, y también debe de considerar la inequidad, la pobreza en medio de la abundancia”.

Para ser más altruistas tenemos que entender que no es un lujo, sino una necesidad que nos ayuda a conciliar el corto, mediano y largo plazos. “El corto plazo es el día a día; el mediano, la calidad de vida de una generación, y a largo plazo está el medio ambiente. No hay otro concepto que proporcione una plataforma de entendimiento para estas tres. Si hay egoísmo pueden existir ganancias a corto y mediano plazo, pero que no puedes imaginar las consecuencias para las futuras generaciones. Necesitas tener una economía con más consideración para los otros, para no terminar con nuestro planeta y que puedan disfrutarlo las generaciones venideras. Así, evitamos que nos reprochen que conocíamos el problema y no hicimos nada para solucionarlo y evitar su sufrimiento”.

Si seguimos como vamos, para 2050 habremos perdido 30 por ciento de las especies del mundo. El traductor del Dalai Lama considera que todavía podemos hacer algo para revertir el problema. “No tenemos más que un planeta, así que no es ciencia oculta saber que es mejor cuidar a nuestro hogar”.  De acuerdo con el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), el segundo contribuyente del calentamiento global (más que los coches) es el metano que se produce por la crianza de ganado para el consumo de carne. Para Ricard, el que criemos un trillón de animales para consumo humano es indefendible. Primero porque sabemos que los animales sufren, lo que presenta un problema ético para nuestra civilización. Segundo, porque perjudica a los que menos tienen ya que toneladas de alimento se destinan al consumo animal (se requieren 10 kilos de proteína vegetal para producir un kilo de proteína animal). Tampoco es bueno para la salud, ya que los consumidores de las dietas altas en proteína animal son más propensos a tener cáncer. No es bueno para nadie. Practicar el altruismo y reducir el consumo de carne es beneficioso para todos. Una situación ganar-ganar.

El medio ambiente es un asunto complicado, científica, política y económicamente, pero según Mattieu Ricard, se reduce a una cuestión de altruismo contra egoísmo. Indudablemente el autor de En defensa de la felicidad tiene razón. Quizá todos los problemas se reducen a esa disyuntiva entre egoísmo o altruismo, y la falta de éste último sea la semilla de todos los conflictos.

 

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