Neteando con Fernanda

Mamás ¿de medio tiempo?

En la mayoría de los países el Día de la Madre se celebra en mayo, siendo el segundo domingo de este mes el día favorito, ya que más de 30 países lo celebran. Curiosamente son naciones que llamaríamos industrializadas, como Alemania, Estados Unidos, Australia, Canadá, Dinamarca o Suiza. Otros festejan a sus madres en domingo, aunque no en mayo como Noruega, España, Argentina o Reino Unido.

En México, desde su inicio hace más de un siglo, el Día de la Madre se celebra siempre el 10 de mayo. Si de por sí es un día complicado —además de cursilón—, celebrarlo cuando es un día laboral complica a todos y dificulta, especialmente, el que las mamás que trabajan puedan festejar o festejarse en su día. Parecería que, en pleno siglo XXI, nos resistimos a entender que las mamás también trabajan y que por ello deberíamos festejarlas en un día no laboral, como a los padres.

El Día de las Madres recibí varias tarjetas que hablaban de todas las maravillosas cosas que una madre puede hacer. Sin duda las mamás a un tiempo son enfermeras, cantantes, payasos, chefs y un largo etcétera. Desafortunadamente ninguna de estas tarjetas que alababa el trabajo de las progenitoras mencionaba que ellas también pueden ser proveedoras y que hacen malabarismos, al igual que cualquier padre de familia, para mantener a sus hijos. Tarjetas muy lindas, pero que no reflejan la realidad de millones de mexicanos que viven en hogares donde la madre es el proveedor principal.

De acuerdo con la información de la Encuesta Intercensal 2015, del Inegi, 29 por ciento del total de los hogares es dirigido por una mujer. Esto significa que 9 millones 266 mil 211 hogares tienen jefatura femenina. En la Ciudad de México la proporción aumenta para llegar hasta 36 por ciento de los hogares, eso sin contar que en muchos el ingreso depende del salario de ambos padres. A pesar de que es una realidad que en millones de madres trabajan en México todavía nos cuesta trabajo poner entre las cualidades maternas la de ser proveedoras.

Hay quienes tienen todavía la creencia que para ser una "buena madre" ella debe estar dedicada al hogar. Imposible olvidar la condena a las que trabajan por parte del cardenal Lozano en el VI Encuentro Mundial de las Familias de 2009 con su frase: "Menos pan, más caso" pidiendo a las madres que dejasen de trabajar (menos pan) y le hiciesen más caso a sus hijos, ya que el que ellas trabajen, según el cardenal, los orillaba a los malos pasos. Dicho absurdo, pero que refleja el pensamiento de muchos.

Hay quienes se regodean con el término "mamá de tiempo completo", como si el hecho de tener un empleo borrara las obligaciones maternas en el lapso que se está trabajando. Quienes dicen estas barrabasadas parece que no han entendido que todas ellas, sin excepción, son madres de tiempo completo. El trabajo no opaca o diluye las obligaciones maternales. Si miramos a nuestro alrededor tenemos ejemplos de sobra de buenos muchachos, hijos de madres y padres que trabajan. El que una madre trabaje no es sinónimo de descuido o falta de preocupación por los hijos. Repito, todas somos madres de tiempo completo, solo que un buen porcentaje de nosotras trabaja. En muchos casos son ellas las únicas responsables de llevar el pan a la mesa y, a la vez, hacen las labores del hogar. Ellas ponen el "curita" cuando los niños se caen, se las arreglan para estar en el festival del Día de las Madres, revisar tareas, llevarlos al médico, a las fiestas infantiles, etcétera. Es decir, hacen lo mismo que las "mamás de tiempo completo", además de cumplir con sus obligaciones laborales.

Entre los muchos conceptos anticuados que debemos desechar está la idea que solo es la mujer la responsable del cuidado de los niños y del trabajo del hogar. Si queremos un mundo más equitativo, tenemos que sacudirnos estos conceptos anacrónicos. Las tareas domésticas y la crianza de los hijos son responsabilidades de ambos padres, de la misma forma que lo es la responsabilidad de proveer para ellos. Es indispensable entender que las mujeres deben tener su propio proyecto de vida —independiente a la maternidad y el matrimonio— de la misma manera que los varones.

A pesar de los avances que se han hecho en términos de equidad, todavía nos falta un largo camino por recorrer. Que el Día de las Madres continúe celebrándose en un día fijo es, en cierta forma, un recordatorio de ello.

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