Economía con sentido social

Equivocada apreciación

Voces que se escuchan: “Hacen falta más y mejores empleos”, “Urge generación de riqueza”, “Se necesitan oportunidades de desarrollo”… en más de alguna ocasión, hemos escuchado estas frases que juntas plasman el clamor popular por un justo y sostenido progreso que motive a la juventud a integrarse a la economía formal.

La publicidad pregona lo importante que son “Pepe y Toño” al hacer empresa y con ella crear empleos, pero es insuficiente ante la errónea idea que culturalmente proyecta a un empresariado ajeno a la realidad económica y social de su entorno. En Jalisco se vive una verdadera democracia en el ámbito empresarial ya que en todos sus organismos de representación, coexisten desde los más modestos patrones hasta los más grandes industriales o comerciantes, sin distinción alguna y así se ha visto reflejado ahora que hay que cerrar filas ante una absurda reforma hacendaria.

Es en este punto donde cultural y políticamente se ha olvidado valorar la importancia de hacer empresa, de ser empresario, de permitirlo, de motivarlo, de multiplicarlos.

Emprender es el reflejo inicial de un sano desarrollo personal que incita a una adecuada integración familiar que redunda en camaradería social misma que promueve la unificación gremial para lograr finalmente el bien común, y este conforme crece la empresa, se expande ya que sus destinos van unidos. Así podemos encontrar: plazas del calzado o de la tecnología, centros joyeros, clusters industriales, corredores gastronómicos e incluso poblaciones completas dedicadas a una actividad en la que destacan.

Es lamentable que se ignore que todo presupuesto oficial tiene su base en quienes trabajan y cubren sus impuestos.

Una cosa es producir riqueza y otra es explotar a quienes la generan, no importando sea hoy (con múltiples impuestos) o a futuro (con pesados y añosos adeudos que cubrir), sin duda alguna estamos pagando el costo de la soberbia política.

* es empresario y consultor