Economía con sentido social

Abuso de la difusión y publicidad oficial

Desconozco que ley obligue a los medios a transmitir mensajes públicos y cuál es el contenido que se les autorice, pero es fácilmente distinguible los que tienen utilidad pública y los que son mera publicidad política, sea individual o grupal.

Los hay desde absurdos hasta cínicos lo que pone al descubierto el cómo se ha desvirtuado el objetivo original de ellos. Sin embargo, oírlos, leerlos u observarlos retrata la óptica del gobernante en turno y sus coequiperos estatales y municipales, todos convenciéndonos lo bien que estamos obviamente gracias a ellos y a sus atinadas acciones. Da tristeza tener que soportar tal derroche de verdades a medias, más aún cuando la sociedad palpa una realidad distinta a la que se nos pretende informar o convencer.

No cabe duda que nos gobiernan virtualmente apoyados en los distintos medios de difusión, pero no topa ahí, ya que además de utilizarlos para crear imagen pública individual del político a promover, aprovechan para colgarle al presupuesto todo tipo de esquelas, felicitaciones y manifiestos, en donde solo ellos resultan beneficiados, ignorando las necesidades básicas de su propia dependencia.

El interés público se ha trastocado a particular del funcionario en turno, no importando su mal uso, abuso o hasta derroche. Para una empresa, la publicidad en medios masivos de comunicación significa una enorme inversión que si no se respalda con hechos, puede resultar contraproducente por lo que forzosamente debe haber congruencia entre lo ofrecido y la realidad, si se quiere permanecer.

Prueba de lo anterior son los llamados “productos milagro” a quienes apenas se les ha marcado un alto por el perjuicio que sus exageraciones o mentiras causan.

Algo similar pasa con tanto “político milagro” que nuestra democracia nos receta, al fin y al cabo existen los plurinominales y su partido, que siempre los apoyará.

* es empresario y consultor