Caleidoscopio

A votar con entusiasmo, como en el fútbol

Se acercan las elecciones federales el próximo domingo y todo parece indicar que hay poco entusiasmo por parte de la ciudadanía.

No sé si se debe a que la agenda temática alrededor del evento se ha centrado en si es mejor anular el voto, o no ir a las urnas, o de plano, votar por el menos malo. ¡Patético de verdad! No percibo que la agenda de discusión y análisis se centre en las propuestas de los políticos en contienda; tampoco veo que la catarata de spots de propaganda sea algo que el público aprecie.

No vemos ni escuchamos los mensajes: tal vez no nos dicen nada. La verdad, ya no creemos en ellos. A la publicidad le falta impacto, carece de creatividad, no comunica  y el resultado es que la ciudadanía está feliz con el arribo de la veda.Qué diferencia con el ánimo e involucramiento de una afición, de hecho toda la población incluidashasta las autoridades, respecto a la contienda del futbol.

En ese tema sí que nos involucramos, y mucho;  y empeñamos nuestro entusiasmo a favor del Santos, cual si se nos fuera la vida de por medio. Será porque el juego nos proporciona felicidad, ánimo, esparcimiento, distracción, sobre todo de los problemas del día, el salario raquítico, la falta de economía.  

De hecho, el deporte del balompié en estricto sentido sí nos resuelve los problemas, aunque sea por unos días, aunque sea pasajero, pero al fin y al cabo nos proporciona un alivio. Igual debería de pasar con la política, sobre todo si reflexionamos que las contiendas electorales son para nosotros decidir quienes nos gobiernan y de ellos  esperar nos den lo que es su obligación: proporcionarnos los medios para progresar, para vivir mejor, para crecer con la familia con salud y economía estable.

Tal vez mi pensamiento sea utópico, en cuanto a que aspiro a que mi patria progrese  y lo haga consistentemente, y los ciudadanos, junto con las autoridades, nos pongamos las pilas para construir el país que queremos dejarle a nuestros nietos y que no sean ellos quienes nos reclamen,en algunos años, haberles dejado un cochinero.

Para allá iremos a menos que reflexionemos respecto a nuestra actitud de fiesta y regocijo en materia de triunfos deportivos, ¡y eso que ahí viene la final de la Champions, mañana sábado! mientras dejemos a un lado lo esencial, lo importante, lo trascendente: el interés por el destino de nuestra nación. Los invito a que acudamos a las urnas a votar. 


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