Caleidoscopio

Lo que viene…

Concluye Fernando Royo en su artículo del pasado miércoles ¡Al fin Reformas! ...”que cualquier cosa es mejor que como estamos”. Y, sí, como no, coincido plenamente con él, pues este país nuestro ha sido abandonado a su suerte, desde décadas atrás, sin que el gobierno o la sociedad hayamos puesto un hasta aquí al deterioro y desmoronamiento que sufren permanentemente empresas estatales, instituciones públicas, organismos descentralizados y un caudal sin fin de membretes, entre ellos la por ahora “famosa” Comisión de Salarios Mínimos, cuyo mandato constitucional es “fijarlo” de acuerdo a lo que el ciudadano necesita para vivir dignamente, y que nos receta, por decreto, el monto en pesos y centavos del salario piso que se le debe de pagar a los trabajadores, mismo que ni siquiera cumple con el mandato expreso de la Constitución. Pero en fin, así somos los mexicanos, entre nosotros altamente permisivos y  dados a la simulación. No será el caso cuando de empresas extranjeras petroleras se trate, pues éstas cuentan el dinero de sus utilidades con máquinas exactas y no permiten que el oro se les derrita y se les cuele por los canales de la corrupción, ineficiencia o complacencia con líderes sindicales, políticos o  empresarios amigos del jefe en turno, quienes hoy con lo que “es nuestro” o sea el petróleo, se llevan la tajada mayor, si no es que todo el pastel, dejándole a los “dueños” de Pemex, o sea, a nosotros, casi nada, salvo la obligación de comprar la única gasolina que se vende en el mercado: la más cara y la de menor calidad, sin contar con los litros de 900 mililitros. Bueno, pero parece que finalmente dentro de un par de años los mexicanos tendremos el derecho de escoger qué gasolina le queremos poner a nuestro vehículo. Todo ello como fruto de la Reforma Energética tan llevada y traída estos días, que al entrar en vigor promete cuantiosas inversiones para construir ductos, perforar pozos, instalar cadenas de distribución, extraer gas shale, más petróleo y por si fuera poco, nuevas plantas productoras de energía que funcionan con gas barato y no con el anticuado y caro combustóleo utilizado hoy por hoy por la llamada empresa de “clase mundial” CFE, ya declarada prácticamente quebrada, a cambio de dejar entrar al piso y subpiso sagrado de la patria a los lobos de la industria petrolera. Acostumbremonos pues a convivir con Exxon Mobil, Royal Shell, Sempra Energy y tantas otras compañías globales, que no se chupan el dedo precisamente,  ni se dejan embaucar por lidercillos de mentiritas. Vienen a lo grande.Nuestro gran reto es frenar por primera vez en la historia de este país a la corrupción, instalando la verdadera Comisión Anticorrupción con todos los dientes bien puestos en una mandíbula robusta para actuar sin miramientos, sin intereses creados, sin sesgos y sin compadres a quienes encubrir. Darles de plazo a los corruptos y a los ineficientes unos 18 meses, sin intereses, como en las tiendas, para que arreglen sus asuntos, y si no les gusta, que se vayan, pues la Comisión Anticorrupción deberá actuar sin miramientos a partir de ese día. EPN tiene en sus manos la oportunidad de pasar a la historia como un estadista y no solo como un presidente más. Nadie lo ha hecho desde Don Benito Juárez. 


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