Caleidoscopio

¿Quién va a sostener este país?

Estudios hechos por la Secretaría de Gobernación en varios de los municipios más importantes, revelan que casi el 40 % de los jóvenes de este país no viven con el padre y cerca del 20% no viven con la madre, lo que deja ver un referente negativo de formación familiar, pues bajo este estado de cosas los jóvenes adoptan más fácilmente conductas delictivas, además de que ellos, los jóvenes, y para el caso da igual para el resto de la población, desconfían del gobierno y de la policía.

Si no fuera porque somos un país de jóvenes la estadística que se presenta no sería un problema, pero el caso es que si lo somos  y el futuro de México depende de lo que ellos van a ser y hacer en un futuro próximo. 

Casi el 60% de la población tiene menos de 26 años de edad y aún sin reflexionar sobre lo que este dato significa, nuestro destino como nación depende de ellos y aunque se dice fácil y al parecer no nos preocupamos mucho, la verdad es que el panorama se ve sombrío, pues dependerá de cómo eduquemos a los niños de hoy, para advertir que si lo hacemos como hasta ahora, basados en una educación pobre, deficiente, ambiente de inseguridad y desconfianza e instituciones quebradas, no tendremos futuro como una nación próspera y ascendente, sino como una nación mediocre y débil. 

Yo anhelaría una juventud ducha en investigación y desarrollo tecnológico, fuerte en emprendimiento y viviendo bajo un modelo que incentive sus potencialidades y no que permita aflorar sus debilidades.

La solución, obvio, es restituir el tramado familiar, lograr que las familias mexicanas estén integradas y en su seno se de lo mejor de nuestros valores.  Enorme reto el que tenemos enfrente los padres con hijos jóvenes y nietos chicos, cuyo futuro no se puede ver comprometido abonando al entramado de corrupción e impunidad, que lo único que deja son facturas por cobrar que difícilmente podremos pagar, o lo haremos a costa de nuestra prosperidad y de nuestra soberanía. 


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