Caleidoscopio

El rol que juegan los censos

Es por Ley  que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) elabora los censos de población, cada cierto tiempo, de tal forma que tengamos información confiable y veraz de lo que somos, cuantos somos, donde vivimos, que pasa en la economía o en lo social,  el empleo, la inversión y hasta lo político. Se supone que INEGI cuenta con toda la credibilidad por parte de la población y del propio gobierno, pues es un órgano independiente y con presupuesto propio, que cumple una función vital para el desarrollo de un país: medir lo que pasa, bajo la premisa de que lo que no se mide no se puede mejorar.
Todo iba bien con la información que proporcionan los censos, hasta que el IMCO (Instituto Mexicano de la Competitividad ), de intachable prestigio, metió las narices a fondo para analizar las cifras del Censo de Educación, encargado por la mismísima Secretaria de Educación al INEGI, y cuyos resultados generales, más no los de detalle,  se hicieron públicos. He aquí que el IMCO descubrió, hurgando en la información enormes desviaciones de recursos, prácticas de desfalco al erario a través del sistema de sueldos del magisterio, irregularidadesdescomunales y otras “linduras, que sumada al gasto anual de más de 30 mil millones de pesos pagados a maestros que cobran, pero no trabajan, hacen de este país un país que no crece, un país pobre.
Pero lo peor es la descalificación que la propia Secretaría de Educación hace del IMCO, mediante un escueto boletín de prensa, afirmando que dicha institución está equivocada. Punto.
No es de extrañar, entonces, que habiendo tantos “órganos” reguladores, “judicaturas” “contralorías superiores”, fiscalías para esto y para lo otro  y una serie de instancias locales, estatales y federales, que se supone auditan, controlan, supervisan y vigilan la correcta aplicación de los recursos del erario ejercidos por miles de burócratas, estos tengan fama ante la ciudadanía de  simuladores, pues parece que encubren más las irregularidades que cualquier otra cosa.
Lo que no se mide, no se puede corregir y menos mejorar, pero si lo que se mide se oculta, el daño al país es inmenso, negándole a las futuras generaciones el bienestar que uno quisiera darles.



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