Caleidoscopio

Yo quiero ser comunista

Hace unos días me reuní con mi amigo y cuñado Javier Garza de la Garza, quien recién llegado de un largo viaje por China al responder a mi pregunta de ¿cómo te fue?,  me respondió de inmediato: “…muy bien, ando ya buscando la oficina aquí en Torreón del Partido Comunista, para adherirme de inmediato a el, porque estos cuates sí saben como progresar y hacer crecer su economía de manera espectacular…”Más allá de cuestiones filosóficas o de  ideología, China le viene demostrando al mundo que con creatividad, audacia, arrojo y voluntad política, pude sacar de la pobreza extrema, y lo ha hecho en los últimos 5 años, a más de 400 millones de chinos, incorporados a una fuerza de trabajo que produce de todo, no solo baratijas como sucedía en el pasado, para luego convertirse esa masa de ciudadanos activos en una nueva sociedad de consumo, al estilo capitalista, sin que les brote el rubor o les de vergüenza por adoptar y adaptar un sistema de dos vías: comunista en su ideario político y capitalista en su accionar económico. Punto. Pragmatismo puro, al más refinado estilo de los grandes países capitalistas. Lo que se antoja destacar de China, contrario a las mejores prácticas mexicanas de simulación y barroquismo, es la voluntad de su clase política para progresar. Igual destaca su compromiso con la sobriedad republicana, casi imitando a nuestro héroe Benito Juárez, quien recomendaba la austeridad y el apego a las leyes, en bien de la prosperidad de la nación.China invierte constantemente en infraestructura para el desarrollo  y lo hace estupendamente bien. China produce y alienta el avance tecnológico. China educa con excelencia a su pueblo en la disciplina y el orden y no permite que se juegue con la autoridad, porque de suceder, se hace sentir de inmediato la fuerza del Estado.Si las recetas o el “benchmarking” de las mejores practicas de   gobiernos exitosos se  conocen, ¿por qué no actúa el estado mexicano? 


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