Caleidoscopio

A propósito de la libertad económica

Hay países donde sus gobiernos promueven la libertad económica como medio para lograr la prosperidad y hay países donde sus autoridades se entrometen en la vida diaria de las empresas y de los individuos, solo para controlarlos y tenerlos a raya, mediante la imposición de requisitos, papeleo, burocracia e inspecciones, que lo único que logran es detener el crecimiento económico. Tal vez los funcionarios públicos de esos países sientan que actuando de esa manera están en lo correcto, pero las estadísticas del desempeño como nación los desmienten y los dejan desnudos ante la realidad.

Ese es el caso de México. Mucho control y mucha burocracia pero poco crecimiento.

Los países con mayor libertad económica en el mundo, son: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Australia, Canadá, Chile, Irlanda y Reino Unido; y aquellos con poca o nula libertad son: Corea del Norte, Cuba, Zimbabue, Venezuela, Congo e Irán. Cualquier lector medianamente informado podrá encontrar la diferencia entre una economía como la Suiza y una como la de Cuba, o la de Singapur comparada con la de Venezuela. México se encuentra en la media tabla, similar a la libertad económica que se practica en países como Rumania, Panamá, Portugal, Bulgaria o El Salvador. Tenemos cierta libertad para hacer negocios, pero no mucha, lo que nos hace crecer, pero poco, lentamente, como es el caso de nuestro crecimiento para los últimos 25 años, que en promedio no llega al 2%.

Una de las recetas más probadas para lograr la prosperidad es precisamente esa: dejar que los negocios y los particulares se encarguen del desarrollo económico y lograr que el gobierno deje de estrangular la economía con demasiadas reglas, exigencias, requisitos y complicaciones burocráticas. El gobierno debe promover y fomentar la inversión productiva y premiar a quien invierta en lugar de castigarlo. Otra receta muy segura es bajar los impuestos y Estados Unidos se alista para reducir la tasa del ISR del 35 al 15%, con un IVA sin excepciones. Para allá tendremos que ir, tarde que temprano. Ojalá.


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