Caleidoscopio

El “nuevo mexicano” en el país donde nadie es responsable

Qué fácil darle el pretexto ideal a Trump para descalificarnos, cuando nos ponemos en la picota  internacional y permitimos que se compare a México con Siria e Iran, países campeones del homicidio doloso; o los 23 mil barriles diarios de petróleo que son hurtados mediante la ordeña de 4 mil 282 tomas “clandestinas” que todo mundo las ve, menos la autoridad. Hay que decirlo, en una petrolera privada ya hubiesen corrido a su director general, al gerente de zona y al jefe de seguridad; pero no, acá con nosotros, no, faltaba más...no pasa nada.

Y qué decir cuando circula por el mundo el video de una gran fiesta en uno de los penales del país, organizada por los reos, quienes en realidad son los que mandan. Y qué decir cuando varios ex gobernantes mexicanos están prófugos por supuestos actos multimillonarios de corrupción. 

El gobierno federal reacciona organizando juntas, anuncia estrategias, hace contundentes declaraciones, promete aplicar “todo el peso de la ley, caiga quien caiga”, pero no se atreve a decir quiénes son los culpables e ir contra de ellos. La cruda realidad es que en todo ese entramado de corrupción aparece la figura de un “nuevo mexicano”, que es aquel que ayuda a los delincuentes a ordeñar ductos, secuestrar personas o matar, a cambio de una remuneración económica que se acepta sin remordimientos porque en vastas regiones del país hay marginación e ignorancia y no hay ocupación: el  estado es incapaz de crear las condiciones para que la población viva de manera digna con un trabajo legitimo; a eso agréguele el generalizado ambiente de que todos los gobernantes roban y entonces por qué no habría de hacerlo yo.

Parece que al gobierno le cala más que sus reformas estrellas, la energética y educativa, no trasciendan  y lo que es peor, no impactan. Pero  ¿cómo habría de ocurrir tal situación si se persiste en  tener a una población inmersa en la violencia?, en una sociedad que va perdiendo poco a poco  valores cívicos elementales, como sucede en los poblados donde se “roba” combustible, pero piensan que hacerlo es “su derecho”. 

Bonito país.


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