Caleidoscopio

El fútbol nos une

Estoy consiente que a mucha gente no le gusta el futbol; es más, tengo amigos y amigas que lo detestan. A mi me encanta y lo disfruto mucho y a la vez lo padezco, un tanto conforme se dan los vaivenes del triunfo y de la derrota, que inevitablemente se presentan, como parte de la vida en donde la característica principal del juego es la competencia. Por lo tanto, para mi, no hay sabor si no hay competencia. Y la competencia mide el desempeño del equipo, ¡ojo!  del equipo, no del individuo.También se de la fobia que muchos intelectuales le tienen a este deporte, y si bien sus opiniones son respetables aunque estén sesgadas o deficientemente fundadas, no dejan de llamar la atención, puesto que equiparan al juego como una actividad de retrasados o de gente mediocre, olvidando las virtudes que fomenta al practicarlo directamente como jugador (casi todos lo hemos practicado en alguna época de nuestra vida, incluyendo mujeres) y aun como mero espectador.Difícilmente se sostienen los argumentos de los intelectuales rebeldes ante la belleza del juego en movimiento y ante el despliegue de fuerza corporal, combinada con una buena dósis de inteligencia, pues valga decir que sin ella no es posible elaborar estrategias o tácticas de juego adecuadas para lograr el triunfo. Tal vez las crEn este caso, difiero con el.l futbol es popular porque la estupidez es popular.s: la solidaridad, el juego limpio, el compañeriíticas al deporte sean producto de cierta envidia, de la buena, al no poder participar jugando. En mi caso, pienso que el futbol es la casa donde los niños,  adolecentes o jóvenes, empiezan a practicar muchas virtudes: la solidaridad, el juego limpio, el compañerismo y trabajo en equipo, la asociación, la unión familiar, el deseo de competir, la búsqueda de metas y  muchas otras cosas, y eso que se ahí se aprende, a temprana edad, no puede ser despreciable, por más que Borges haya sentenciado que… “el futbol es popular porque la estupidez es popular”.  


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