Caleidoscopio

Santos y Querétaro, medicina para la soberbia

Escribo sin saber el resultado de la Final. No importa, nosotros ya ganamos con tener a nuestro equipo en esta posición envidiable del deporte del balompié, sobre todo cuando la comentocracia y los jilgueros del monopolio televisivo desestiman el valor del encuentro entre dos equipos que, según ellos, no son los “grandes” del futbol mexicano.

Los “grandes”, según ellos, son América, Chivas y Cruz Azul y una Final sin ellos es de segunda, no es de “ensueño” ni desata las pasiones.

La verdad es que salvo el América, hace muchos años que Cruz Azul y Chivas dejaron de ser equipos de respeto y viven del humo publicitario y mercadotécnico que avientan aquellos cuyos intereses económicos defienden como si fueran grandes equipos. Solo como ejemplo, déjenme recordarles que Cruz Azul no es campeón desde hace 18 años y no participa en finales desde tiempos inmemorables y dicho sea de paso, nadie los extraña.Chivas ha sido campeón solo dos veces en 15 años, cuando el Santos lo ha sido 4, en menos tiempo. ¡Ah¡ pero nosotros no somos “grandes”.

Chivas,la verdad da lástima, no solo por la conducta de su dirigentes sino porque aun sigue peleando no descender a la Segunda División, lugar que tendría bien merecido.Santos y Gallos son equipos jóvenes, que no viven del vedetismo de sus jugadores, sino  de los resultados en la cancha. Tienen ambos entrenadores serios, modernos, con ideas innovadoras del juego y le apuestan a ganar, no a “administrar” los partidos o a especular ni a glorificar a sus supuestas deidades. 

Hoy lo dijo Faitelson en Milenio, respecto a la Final Santos-Gallos Blancos… “No hay milagros, ni es una cuestión fortuita: lo que hay es trabajo, buenas decisiones, responsabilidad y profesionalismo” Y yo agregaría, hay también en Santos humildad y serenidad ante lo que venga.

Ojalá y seamos campeones, aunque sigamos sin ser un equipo de los “grandes”, pero lo prefiero así, a esconder la mediocridad, la arrogancia y la soberbia bajo el manto del dinero y del derroche televisivo, que fabrica héroes y estrellas a modo de sus intereses financieros. 

Santos y Querétaro les envían a estos “grandes” su medicina, para que combatan su enfermedad que es la soberbia. 


federicoramos@prodigy.net.mx