Caleidoscopio

Rumania I

Cuando uno viaja lejos de su país, cruzando el Atlántico y toda Europa, hasta llegar a Rumania, son inevitables las comparaciones, pues surgen de la experiencia de vivir de cerca con sus pobladores, quienes se exponen al escrutinio del ojo viajero que por primera vez visita esa nación, pero a la vez trae a la memoria lo que pasa en el propio, como me está pasando ahora que recorro la provincia de Bucovina, cuna del gran Poeta Mihai Eminescu, gloria de las letras rumanas. Sí, Rumania es un país con muchas similitudes al nuestro, pero a la vez encierra grandes diferencias que vale la pena resaltar.Son un país independiente desde 1877, cuando se libera del imperio otomano y, sin embargo, ha sido un territorio asediado por otras potencias y en el transcurso de su existencia ha sido invadido por el imperio austro húngaro, por los germánicos y más recientemente por la antigua Unión Soviética.Creo que mucho tiene que ver su posición geopolítica, al tener salida al Mar Negro y vecindad con países como Hungría, Serbia y Ukrania, que ahora florecen ( a pesar de la inestabilidad política de este último hostigado constantemente por Rusia) como resultado de haberse subido al carro de la Unión Europea (UE) y a que cuenta Rumania con petróleo y gas, además de importantes recursos acuíferos, elementos que están detonando su industria, sin menospreciar su riqueza silvícola, ganadera y agrícola, que es muy respetable. Con apenas 7 años en la UE, Rumania crece y crece bien, entre 4.5 y 6 %, con una población cuya tasa de crecimiento es ligeramente negativa, a diferencia de México que crece económicamente poco, entre 2 y 3 % y cuya tasa de crecimiento poblacional con frecuencia es mayor que la del crecimiento económico, provocando que el círculo vicioso de la pobreza no acabe por detenerse, mientras acá, en este antiguo enclave comunista y hoy economía de mercado, el desempleo, medido con la metodología aprobada por la OCDE, es del 6%, sin que en poco menos de dos semanas me haya topado con un rumano en la economía informal. Cuando hay escases de empleo su válvula de escape es trabajar en Inglaterra o algún otro país de Europa, a donde un rumano puede entrar y salir sin pasaporte y trabajar sin problemas, y eventualmente, volver a su terruño cuando las condiciones mejoren. Desgraciadamente no es el caso nuestro, pues los mexicanos que buscan trabajo en EUA lo hacen a riesgo de ir a la cárcel y sufrir todo tipo de vejaciones.Como resultado de lo anterior Rumania vive hoy una atmosfera de autentica paz, de la que no había gozado en el pasado y su sociedad tiene altas expectativas de que su condición económica y social mejore, tendiendo a igualarse con la de sus vecinos europeos del oeste. Lo bueno es que lo están viendo todos los días. 


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