Caleidoscopio

Rumania II

Mencioné en mi entrega anterior que Rumania tiene uno de los índices más bajos de desempleo, 6% en promedio, y que gracias a ello y por efecto del crecimiento económico que experimentan, me atreví a decirles en ese artículo a ustedes amables lectores, que: .... “en poco menos de dos semanas no me he topado con un solo rumano en la economía informal o desempleado” Ya no puedo sostener más esa afirmación, pues al visitar Botosani, ciudad más grande que las que había conocido hasta entonces, me tope en céntrica calle con un señor con un letrero en el pecho mostrando la leyenda “no tengo trabajo, ayúdenme”. Mi primera reacción fue de sorpresa, pues a lo largo de casi 15 días no había sucedido, y de inmediato pregunté a mi guía y acompañante la razón por la cual dicho sujeto no se instalaba en una esquina a vender algo, como sucede en México, y pues la respuesta inmediata fue: “aquí no se permite a nadie vender o comprar algo en las calles”. Me pareció una sentencia algo drástica y tal vez hasta demagógica, sobre todo pensando que al visitar de nueva cuenta Bucarest por unos tres días,  ahí sí me encontraría el fenómeno de la informalidad, pero no fue el caso, y si bien aparecieron gitanos, sobre todo en el centro de la ciudad y frente a la estación central del ferrocarril, ellos más que vender se dedican a ver si encuentran a un incauto y lo roban. Los rumanos por supuesto no quieren a los gitanos y atribuyen su presencia a la dominación del imperio otomano que los trajo desde tierras lejanas. Sin embargo, el punto que quiero destacar es que el índice de homicidios dolosos es muy bajo, de 2.1 % contra un 27.2 % del nuestro. La diferencia es enorme y se nota, pues Rumania es un país seguro, confiable y transitable a lo largo y ancho del territorio, sin que sus habitantes sientan ahora, en estos tiempos, miedo o temor a ser atacados, secuestrados o asesinados. Desde luego que hubo épocas muy dolorosas y con un costo en vidas muy alto: la dominación cruel y despiadada de la Unión Soviética, que cercenó su territorio desde 1940 e impuso su ley hasta 1967, para que después apareciera la dictadura sangrienta de Nicolae Ceausescu, quien fue juzgado, sentenciado a muerte y ejecutado en la plaza pública, junto con su esposa, la Navidad de 1989.Hay en el rumano de la calle el sentimiento fuerte de que debe de haber un respeto cabal entre ellos, pues los años de sufrimiento los obligaron a unirse y apoyarse.El índice de secuestros es prácticamente cero y el fenómeno de los linchamientos es inexistente; al preguntar si existían, en una mesa donde asistieron tres alcaldes de poblaciones buconvinas, se voltearon a ver entre ellos con cara de por qué nos estará este señor de México preguntando estas cosas.La inseguridad no está en su agenda. Qué envidia, de verdad. 



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