Caleidoscopio

Nuevas Oportunidades

Viajar por la carretera texana # 35 de Laredo a San Antonio, implica percatarse del cambio tan brutal que ha experimentado esa área del sur de Texas, antaño relativamente pobre, preponderantemente ganadera y con una baja densidad demográfica, hoy, petrolera y con ello altos índices de crecimiento, no solo de la población trabajadora, sino de la economía en si misma en todos los órdenes, que al igual que cava posos petroleros y de gas todos los días, crecen como hongos los campos de explotación y los moteles o agrupaciones de casas móviles pequeñas, en una constante atracción de mano de obra legal o ilegal, da lo mismo, pues cuando el interés de las compañías petroleras o de cualquier otra índole necesitan de nuestras gentes, como por arte de magia desaparecen las patrullas de la migra, “border patrols” que antes se dejaban ver constantemente a lo largo de la autopista, “cazando” migrantes  mexicanos o centroamericanos. Ya no.
Hoy el paradigma de esa área es: explotación de la riqueza que la madre naturaleza les dio y convertir a la Unión en el primer productor y exportador de petróleo y gas del mundo, por encima de Arabia Saudita, Irán o Venezuela.
Dramático ejemplo de la irrupción del desarrollo en esa área, lo observamos en Cotulla, anteriormente parada obligada para rellenar el tanque de gasolina del carro y para adquirir un refrigerio; ocasionalmente el viajero  advertía la presencia de un modesto motel de bajo costo, 35 o 40 dólares la noche, dando paso a la actualidad del desarrollo causada por el oro negro, que demanda todo, hoteles y moteles (ya hay más de doce) habitaciones de renta y de venta, talleres de todo tipo, oficinas operadoras de los posos de empresas trasnacionales, restaurantes y cines, ampliación de áreas públicas y parques, y por encima de ello el entusiasmo de los del lugar, trabajadores y propietarios de tierras, ejecutivos, proveedores, todos en un baile ruidoso y continuo de vueltas alrededor del gas y del petróleo.
Cruzando la frontera hacia nuestro México, tan pobre y tan desigual, también existe ese tesoro guardado en la entraña de a tierra. Ojalá y sepamos los mexicanos aprovecharnos de esa riqueza, no para llenar de dinero los bolsillos de los de siempre, sino para dar bienestar a nuestra gente. Ojalá.


federicoramos@prodigy.net.mx