Caleidoscopio

Intolerancia, simulación y abandono

Tal parece que en México los acontecimientos de la vida diaria han dejado de ser estampas de una vida normal, placentera, sin contratiempos, pero no,  da la impresión, por lo que leemos en los diarios y lo que vemos en la televisión, que se apodera de nosotros la violencia, el desorden, la anarquía, todos ellos fenómenos que trastocan la vida pacífica de los ciudadanos comunes y corrientes, ya de sea en la Ciudad de México, que se acerca rápidamente al caos urbano, o en  Chiapas "maestros" vejando a sus propios compañeros, o en Oaxaca, continuos bloqueos de plazas, carreteras, aeropuertos, calles, o igual Guerrero, también  Tamaulipas, a veces en las cárceles del país, Topo Chico: nuevos crímenes al interior del penal; Reclusorio Norte: fuga de dos peligrosísimos reos cuyas condenas suman cientos de años; aunado todo ello a la presencia de delincuentes de cuello blanco de la burocracia, fraudes de " grandes" empresarios, prepotencia de personajes que circulan en vehículos Roll Royce o Ferrari, cometiendo todo tipo de atropellos, y la pregunta obligada: ¿dónde está el Estado? ¿dónde están los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley? ¿Acaso ya ha abdicado de su muy importante mandato de ofrecernos seguridad, paz y tranquilidad?

Tal vez la respuesta la encontramos en el ya no tan nuevo paradigma de la clase política, que ve solo para sus intereses personales y de su partido, y que calcula la pasividad de la sociedad, suponiendo que no vamos a actuar y de ello concluye que somos permisivos,  al extremo de dejarlos hacer y deshacer. Sí, puede ser cierta esa premisa, pero no deja de ser peligrosa y los cálculos de que no pasa nada con un pueblo sumiso y acomodaticio como el nuestro,  tiene sus límites, pues cualquier incendio menor puede expandirse a otras áreas del país, que uno ni siquiera hubiera pensado que habría problemas, pero un día pasa lo que no creíamos que iba a pasar y nos podemos encontrar, sin percatarnos de ello, en medio de un incendio de mayores proporciones.

Ese escenario la historia se ha encargado de demostrar que es factible. Evitemos caer en esa ruta.


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