Caleidoscopio

Fallo histórico de la Suprema Corte

La prohibición ha fracasado como política pública para combatir el consumo y la adicción a las drogas. Evidencias de ello se cuentan por las decenas de miles de muertos en esta lucha y los centenares de miles de jóvenes encarcelados por consumo o posesión de la yerba.Sostengo que este problema se empezará a solucionar, con políticas de educación y salud públicas. 

Por ello, la decisión de la Corte al emitir su fallo da un enorme paso en materia de derechos humanos con esta sentencia, que declara inconstitucional la prohibición de cultivar, producir o consumir marihuana.

Se abre de par en par la puerta a la despenalización del consumo de la yerba para uso recreativo.  Su decisión es valiente, moderna, trascendental, sobre todo por constituir un primer avance en materia de respeto a los derechos humanos del individuo, quien tiene la potestad sobre su cuerpo y es su derecho fumar marihuana, consumir alcohol o tomar refrescos azucarados, siempre y cuando no afecte a terceros.

Los otros Poderes de la Unión, Ejecutivo y Legislativo, han estado desde siempre por la prohibición, debido al hecho de que la medida de despenalizarla es impopular y polémica.

Sin embargo, empezará a recorrerse un largo camino, donde lo peor es negarse al cambio.Entre las primeras afectaciones está la Ley General de Salud, pues se abre un boquete al quedar como inconstitucionales cinco artículos de dicha Ley, que tendrán que ser eliminados para dar paso a una reingeniería de las normas y reglamentos que hagan del Estado uno protector y regulador de esa actividad, hoy en manos inconvenientes.    ¿Por qué es importante esta decisión? El prohibicionismo es un absurdo. Es lo que provoca las altas rentas derivadas de un negocio clandestino.

Lo funesto de la persecución conlleva el germen de la corrupción. La decisión pone las cosas en su justa proporción respecto al consumo de una droga supuestamente de “alto peligro” cuando está comprobado que no lo es. Además, hay que decirlo, hay mas enfermos de diabetes en el país por consumo excesivo de azúcar que por fumar marihuana.

Y lo mejor:  es preferible que la administración de la distribución de este enervante esté en manos del Estado. 


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