Caleidoscopio

Día del maestro: luces y sombras

¡Felicidades a los verdaderos Maestros de México, donde quiera que estos se encuentren! Dicen que son muchos, pero los datos duros contradicen esta afirmación romántica y superficial. Qué lejanos están los días en que la patria veía en los maestros el mismísimo paradigma de la abnegación y la entrega a una tarea noble, como lo es, o debería de ser,  la educación de la niñez mexicana.
En aquellas épocasde grandes maestros como Vasconcelos, Gabino Barreda o Justo Sierra, la imagen del mexicano respecto a los educadores era nítida, contundente, como aquella que los identificaba como verdaderos formadores de seres humanos. Hoy, la historia ha cambiado, y tal vez no porque se hayan acabado los buenos maestros, que como el huevo o la tortilla escasean a menudo, sino más bien porque al magisterio lo han penetrado los malos elementos. Como el cáncer que invade un cuerpo y amenaza por hacerlo inservible.
Salvo por el tono del discurso oficial, que suele festejar el día del maestro con loas y fanfarrias para un sector que parece ya no cumple,y que se demuestra cada año en el ranking mundial que ocupamos, últimos lugares, en conocimientos académicos, el  sentimiento de frustración y enojo hacia el sector magisterial es creciente, lo que provoca una celebración mas bien agridulce. De claros y obscuros, de luces y sombras, de miel y hiel.
Que más quisiera yo que habiendo maestros buenos y entregados, que los hay, esforzados en enseñar, volviera a tener el país figuras como Vasconcelos, Justo Sierra o Gabino Barreda, compitiendo entre si por ver quien se entrega  más, quién enseña más, quién educa más. La cosa es que los maestros no dejen de ser inspiración para sus alumnos y el referente moral y ético que antaño fueron. Hoy, tal vez muchos niños y jóvenes aprendan de ellos otras cosas, pero confío y deseo con todo mi corazón que no aprenden a evadir sus obligaciones, a faltar a los deberes con la familia o la sociedad, a golpear, romper cristales, agredir, dislocar el tránsito. No necesitamos adultos de ese perfil.
Necesítanos, sí, muchos matemáticos, físicos,  químicos, ingenieros industriales, investigadores, científicos, arquitectos, urbanistas, maestros de calidad superior.      
Los Sindicatos, SNTE y CNTE, trabajan exitosamente para defender sus intereses de camarilla, parece ser que es lo único que les importa, pero están generando un incremento ya muy visible de la educación privada en el país.


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