Caleidoscopio

Calipatria

Hace 33 años conocí este pequeño poblado ( 7,200 habitantes) cuya peculiaridad consiste en que es el lugar más bajo del hemisferio occidental; esto es, se encuentra en un hoyo profundo de casi 60 metros, producto de la depresión terrestre que sufre la península de Baja California a partir de
las corrientes de las aguas del rio Colorado que entran al Mar de Cortez, después de recorrer miles de kilómetros y algo de esa agua, salada, se regresa al territorio bajacaliforniano y va a dar a la Laguna Salada, al norte de Mexicali, ocasionando ondanadas de tierra muy fértil pero a diferentes niveles de profundida sobre el nivel medio del mar. Por ejemplo, Mexicali a 7 metros bajo el mar, El Centro, en el vecino estado de California, a 12 metros bajo el mar, y así, hasta llegar a Calipatria, donde sus habitantes, la mayoría de origen mexicano, instalaron hace 40 años la bandera de su país, Estados Unidos, encontrándose que la regla al respecto es que todo lábaro patrio debe de ondear los cielos por encima del nivel del mar, obligando a los habitantes de tan diminuto pueblo a erigir un poste asta bandera de más de 60 metros de altura, para cumplir con el requisito establecido, ocasionando con ello  que su insignia patria sea la más grande del mundo, pues las nuestras en México, que ciertamente se ven muy grandes, apenas sobrepasan los 30 metros.
Hoy, lo he visitado de nuevo, arrastrado por la nostalgia de haber vivido hace muchos años en esta tierras, y aquí haber conocido la felicidad de los años buenos de mi juventud, y con ese espíritu a cuestas he recorrido el lugar no como un turista ( los turistas no visitan estos lugares) si no como un viajero interesado en descubrir sus habitantes y comprender sus costumbres, averiguar su situación económica, educativa y social.
Para mi sorpresa me encuentro con el mismo pueblo pequeño, agrícola, mayormente de habla hispana, pero con un ingreso percápita de más de 30 mil dólares al año, por mucho muy superior a los 2 mil dólares de los habitantes de las zonas rurales de México, sin analfabetas y sin historias de violencia o de crimen recurrente. Cuando le pregunto a Manuel, joven dependiente de la tienda de conveniencia  K Mart, si le gustaría volver a México, me contestó:
¡Claro, a quien no! ¿ pero para qué? A mis papás ya me los traje!
Calipatria tiene como ciudad hermana a Jericó, en Palestina, una de las ciudades más antiguas del mundo, junto al Mar Muerto, hemisferio oriental, y sede del asentamiento humano de mayor profundidad bajo el nivel del mar en el mundo, pero que por desgracia solo tienen sus habitantes un poco menos de 3 mil dólares al año como ingreso per cápita. ¿ Algo no estamos haciendo bien?


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