Caleidoscopio

CUBA: Impresiones de un viaje muy oportuno

Tuve la fortuna de visitar La Habana desde el pasado 30 de diciembre, apenas hace unos cuantos días, solo para percatarme que todo cambió en Cuba: Raúl y Obama anuncian  que los dos países buscarán, en breve, restablecer relaciones diplomáticas, con todo lo que ello implica, terminando así una era de aislamiento mutuo y cerrazón. Lo curioso del asunto es que me dicen que  ningún cubano tenía la menor idea de lo que iba a pasar. Machacan, una y otra vez, que al pueblo cubano no se le consulta,  ni se le informa.“El régimen piensa por todos, Chico!” Sin embargo, la realidad es difícil de esconder y los cubanos poco a poco están reaccionando frente a los acontecimientos, pero lo que sí es que nadie es indiferente. La bronca es que a ellos, al pueblo manipulado, le surgen muchas preguntas: ¿que si ahora “el enemigo” o sea los gringos, ya no son el enemigo, sino los amigos?...¿qué si de repente les entró la generosidad por ayudar a un país quebrado? ¿qué todo es obra del “embargo”, maldito embargo, que ha servido a Fidel para tapar todo tipo de fracasos y pésimas decisiones económicas y políticas y aun sociales? ¿Que si ya no habrá más entrenamiento de tiro al blanco con metralletas para la juventud, en espera de un ataque a sus playas? Porque les han dicho a diario por 57 años que “el enemigo” puede atacar en cualquier momento.Mi viaje de fin de año a ese país, por lo pronto, se volvió un regalo de dimensiones enormes al tener la oportunidad, en vivo y en directo, de pulsar el ambiente derivado del anuncio y sentir y escuchar de viva voz de los cubanos de la calle, lo que esta medida significa en sus vidas. Y lo primero que los unifica es que les ha caído del cielo, literalmente, un rayo de esperanza. Como lo dice Wendy Guerra, escritora y blogera, “éste es el invierno más esperanzador que he vivido en La Habana, desde que nací en 1970” y continua diciendo: “ La mitad de nuestros afectos viven en Estados Unidos, nuestro parte meteorológico pasa por Miami: finalmente, aquí está ya el enemigo. Recibámoslo, conversemos con él, reconstruyamos nuestras vidas y cambiemos para bien todo lo que necesita ser cambiado: “Adiós a las armas”.Sí,  cambiar lo que no funciona, por ejemplo, elemental, volver a producir, no solo alimentos, caña de azúcar ( antes de Castro 8 millones de toneladas al año, hoy, con Castro, 1.8 ) sino bienes industriales y servicios. El pueblo ha vivido de milagro, básicamente del turismo y el gobierno de las dadivas que muchos países como México, Rusia o Venezuela y otros ex comunistas, le damos al dictador; pero, se han olvidado de producir, de trabajar, de mantener en pié una Habana barroca patrimonio de la humanidad,  que se está literalmente callendo en pedazos.Mi impresión muy personal: Cuba vibra por dentro y por fuera y su optimismo ya lo quisiéramos los mexicanos, y si por 57 años han aguantado un socialismo sin clases, el parámetro unificador ha sido la pobreza, el hacinamiento, la escasez de alimentos básicos como arroz, leche o azúcar, o de servicios como luz y agua, la  falta de libertades y derechos mínimos, a cambio de mucha seguridad y poca delincuencia. Para los cubanos, lo mejor está por venir y mi pronóstico es alentador. Para su régimen, Raúl Castro, corta vida. Para Fidel, preparen los trajes negros. Ya dijeron muchas mentiras. 


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