Caleidoscopio

“Bola de Cristal”

¿Qué tan difícil será hacer predicciones o pronósticos sobre el futuro? Si el famosísimo dicho entre economistas es: “a duras penas se puede pronosticar el pasado… ¡menos podemos con el futuro!La realidad es que se necesitaría una bola de cristal para anticipar lo que puede suceder con el país a un año vista, menos a dos o tres: casi imposible atisbar un mínimo de certidumbre. Los ciudadanos navegamos en el mar de la desinformación y de los “pronósticos” ligeros, que siempre prometen que ahora sí creceremos al 4 % o al 5 % y que el tipo de cambio no subirá a 14 o a 15 pesos por dólar;  y tal fenómeno no es solo patrimonio de las autoridades o de los organismos públicos para hacer juicios de  jubilo premonitorio, también los bancos y las instituciones de estudio y análisis económico por lo general no le atinan. Se  deba a que no queremos afrontar la verdad de lo que puede venir. Es mejor no hacer olas, simular que vamos bien. La realidad más tarde que temprano nos quitará la venda que nos impide ver con claridad.Traigo el tema por razón del anuncio del gobierno de que tendremos que sufrir, a partir de ya, de recortes al presupuesto federal y de los estados, todo ello por la baja del precio del petróleo y la continuación de una atonía que ya se está haciendo crónica, en cuanto a que la economía de los ciudadanos y de las empresas no progresa. Nuestro gobierno sabía del boom petrolero americano y de la creciente oferta del líquido negro rebasaría a la demanda mundial y por ello  compró las coberturas para proteger el precio del crudo mexicano.  Ese día ya llegó y por lo tanto nos aprestamos a ajustar todavía más el cinturón.  La gran pregunta que se hace el respetable es: ¿nuestros políticos voltearán a ver por primera vez la historia trágica de este país? ¿decidirán recortar gastos no solo superfluos sino inútiles e innecesarios, como los son los enormes gastos multimillonarias en publicidad y promoción de su  pobre imagen, que ni con el triple del monto gastado podrán alguna vez arreglar; ¿O las carretas de dinero entregado a los partidos políticos y a los sindicatos, sin que ellos le den a la sociedad una contraprestación digna de reconocer?¿Será posible?  


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