Caleidoscopio

“Aprender a ver en tercera dimensión”

Me da mucho gusto que Milenio Laguna me refrende su invitación para seguir en este diario, que siento como mi casa, después de algunos años de alternar con Fernando Royo escribiendo la columna Ganar Ganar. Ha sido una experiencia fenomenal, no solo por lo que representa el reto en sí mismo de generar una idea, traducirla en palabras entendibles para el gran público y plasmarla luego  en un artículo periodístico capaz de trasmitir algo que deje al lector una ganancia tangible: más y mejor información, análisis, crítica, propuestas, soluciones. Ahora, el reto es escribir cada semana desde el observatorio de mi trinchera, que procuro no esté bajo el nivel de la tierra, como en  la prolongada  batalla en los campos de Verdum, Francia, sino en lo alto de la colina, donde la visión del mundo y del país y por ende, de la plaza que me ocupa, mi tierra natal, Torreón, sea diáfana y circular, que no solo vea lo específico sino sea capaz de aportar puntos de vista sensatos, objetivos e inteligentes, o al menos imaginativos y diferentes a lo común y corriente,  para que realmente mis puntos de vista sean útiles a la comunidad.
A partir de hoy llamaré a esta columna Caleidoscopio, fiel al descubrimiento que hice hace muchos años de este fenomenal aparato, que al utilizarlo le propone a uno ver la vida desde muchos ángulos y no nada más de uno, como suele suceder.
Caleidoscopio (del griego kalós (bella) éidos (imagen) scopéo (observar) es un tubo que contiene tres espejos, que forman un prisma triangular con su parte reflectante hacia el interior, al extremo de los cuales se encuentran dos láminas traslúcidas entre las cuales hay varios objetos de colores y formas diferentes, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir girando el tubo mientras se mira por el extremo opuesto.
Es uno de los artefactos/juguetes más conocidos del mundo y uno de los mayormente apreciados por chicos y grandes, por su efecto óptico que convierte las imágenes en una fiesta multicolor, que al que mira a través de él, cautiva  de manera contundente.
Federico Ramos es empresario y pintor profesional.

fede_frs@hotmail.com