Caleidoscopio

¡Alerta máxima!

Quién hubiera pensado que un cartel estaría en estos momentos retando al mismísimo Estado mexicano, con fuego y sangre de por medio, y, finalmente, con pérdida de vidas de soldados y civiles.

Está pasando ya en regiones otrora fuertes y sólidas, territorios que eran de paz y tranquilidad, de folclore y de tradiciones, de gente buena y apacible: Guadalajara era una joya. Ya no lo es. También lo era Acapulco y Morelia y por ese camino van Puerto Vallarta y otras poblaciones. 

La guerra contra la delincuencia y contra el trasiego de drogas pasa por muchas aduanas, la corrupción y la impunidad entre otras, pero la más fuerte, Estados Unidos, el gran país líder en la democracia y en los derechos individuales, pero omiso en detener el flagelo del consumo de enervantes, se convierte en el policía del mundo, obligando a muchos países, entre otros, México, a “combatir” la producción, tráfico y distribución de drogas como si fuésemos nosotros los responsables de que su juventud se dope, como si fuésemos nosotros los encargados de detener lo imparable, quedando ellos ante su pueblo sin la carga moral del pecado de envenenar a su gente.

Somos nosotros, dicen, quienes no cooperamos lo suficiente. Somos nosotros, dicen, quienes debemos cargar con la culpa de este desastre. Ellos, no. 

Pero lo que es una verdad de a kilo, es que la doble moral norteamericana que permite y consiente la venta ilegal de armas que cruzan nuestra frontera, para el suministro de las bandas que nos dañan, se revertirá tarde que temprano como un bumerang, directo a la cabeza y al corazón del gigante,que hoy por hoy se siente dueño del mundo y  su arrogancia terminará por dañarlo.

Lo que nosotros debemos hacer es seguir el ejemplo de Paraguay, quien se atrevió a legalizar el consumo de mariguana, por considerar una mejor opción hacerlo así que matando delincuentes, y de paso, ciudadanos civiles inocentes.Seamos independientes. Evitemos someternos como dóciles corderitos a los designios del ogro. Seamos Independientes. 


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