Juego de espejos

La vida después de 'El Chapo'

LA RECAPTURA ES un acontecimiento de la mayor trascendencia porque hace recuperar la confianza en las instituciones. Éstas podrán ser aceptadas o rechazadas, pero deben ser, ante todo, eficaces. La reaprehensión no trivializa el circo y teatro protagonizado por la señora Kate del Castillo y el actor Sean Penn

Para quien está instalado en el cinismo o escepticismo nada cambia después de la detención del criminal más buscado. En esta línea con simpleza se dice que se regresó al mismo sitio donde se estaba hace medio año. La realidad es que la fuga fue el golpe más severo que haya tenido el gobierno federal en mucho tiempo. No tiene la emotividad y el impacto de la desaparición de los 43 normalistas, pero allí la responsabilidad de la Federación es discutible, por decir lo menos. La casa blanca es un escándalo mal manejado y que ha alimentado el agravio y ha afectado la imagen presidencial, pero ni por mucho equivale a la fuga de un peligroso delincuente del máximo centro de seguridad, después de una palabra presidencial de que allí permanecería.

La recaptura es un acontecimiento de la mayor trascendencia porque hace recuperar la confianza en las instituciones. Éstas podrán ser aceptadas o rechazadas, pero deben ser, ante todo, eficaces. La reaprehensión no trivializa el circo y teatro protagonizado por la señora Kate del Castillo y el actor Sean Penn. Ellos, juntos con El Chapo decidieron vivir su propia novela y, de paso, aquellos dos volverse panegiristas del delincuente. Para lo tres, más que para nadie, la vida en mucho les cambió con la detención.

Lo relevante no está en lo anecdótico ni en la propensión del público y los medios al chisme y al cuento. Lo que importa ahora es lo que debe hacerse para que el hecho sirva de quiebre y de una vez por todas se establezcan las bases y los cambios en las reglas y en las actitudes para hacer realidad un régimen penal confiable que pueda abatir la debilidad mayor como nación: la impunidad.

Efectivamente, basta recordar el diferendo entre el gobernador de Morelos y el alcalde de Cuernavaca para entender las consecuencias de que los legisladores sigan posponiendo la reforma sobre el mando único policial. El desencuentro también muestra que la claridad conceptual sobre las ventajas de unificar en los estados los cuerpos policiacos municipales no siempre tiene suficiente respaldo ciudadano. Además, lo que más duele a los más no es el crimen de alto impacto, sino la ausencia de una policía de contacto confiable.

La justicia criminal no solo es tema de policías, es, más que todo, de fiscales, de jueces y cárceles. Un nuevo sistema penal habrá de instrumentarse este año. Toca aspectos importantes que mejorarán la calidad del proceso penal. Un avance de muchos que deben acometerse para que el país deje ser el reino de la impunidad. La autonomía o independencia de las fiscalías no resuelve el tema de fondo, porque el problema es la eficacia, no la consigna, aunque cierto es que la sujeción del procurador a decisiones del poder político o de cualquier naturaleza envilece la justicia y suele ser un camino corto a la impunidad.

En el orden del gobierno también cambian las circunstancias de manera importante. Es crucial que quien coordina el gabinete y es responsable de la política de seguridad vea fortalecida su autoridad a partir de los buenos resultados. También en esa oficina transita la negociación política y la coordinación con los poderes públicos, gobiernos locales y órganos autónomos. El país ha cambiado, el humor social es hostil a toda expresión de autoridad, los efectos de las dificultades económicas están presentes y la política transita por sinuosos caminos de redefinición que propician el aval a propuestas antisistémicas. El desencanto con lo que existe abre el anhelo al cambio radical a pesar de los riesgos y la incertidumbre que conlleva, además de que inhibe a entender lo bueno que existe y que es preciso preservar como son las libertades y la tranquilidad pública para los más.

Lo relevante es que el cambio cobre curso a través de las instituciones y que sea el voto el que defina el sentido y alcance del cambio. Los órganos electorales son confiables, pero, como ya es costumbre, son parte de la polémica y su credibilidad se mina por el fuego cruzado entre contendientes, lo mismo vale para el INE, el Tribunal Electoral o los órganos locales. De todo lo más urgente es definir el marco legal aplicable a los candidatos independientes y de ser posible, un ajuste al modelo comunicacional a manera de mejorar el objetivo de un voto informado.

Los comicios de 2016 que se inauguran este día con las elecciones extraordinarias de Colima representan un marco crucial para acreditar la democracia como vía al cambio. Esto se dará en el contexto de un escenario económico internacional adverso y que ha afectado los ingresos petroleros más allá de lo imaginable. En el país hay paz, las libertades son vigentes y el poder del voto es una realidad. No es poca cosa.


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