Juego de espejos

La controversia de Moreno Valle

El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, tiene derecho a competir por la candidatura presidencial del PAN. En lo que se aprecia ha sido un buen gobernador, es de los mejores en su región y concluye con reconocimiento; Puebla fue uno de los pocos estados donde fue ratificado el partido gobernante y lo hizo con una diferencia de más de 11 puntos. Quien lo reemplazará, Antonio Gali, tendrá una gestión muy breve, ya que se renovarán poderes en 2018 al unificar los calendarios electorales.

Tener derecho quiere decir que su aspiración es legítima, pero la ley no le ofrece vías para su pretensión; está en condiciones de desventaja, a diferencia de los mandatarios de Estado de México o Ciudad de México, su cargo no le da mayor visibilidad. El calendario electoral tampoco le favorece y debe emprender una campaña mediática nacional al cierre de su gestión. Una ley restrictiva de la libertad de expresión le impide hacerlo y para ello ha recurrido al expediente ahora común: la simulación.

La campaña de Moreno Valle es ostensible y para ello ha utilizado una publicación seria y acreditada, la revista Líderes. La portada es la clave y con ello se ha hecho una promoción excesiva y desproporcionada de la revista. La inversión es considerable. No es la primera vez que esto acontece, aunque pocas veces ha habido una campaña nacional con ese alcance.

El INE ha resuelto ordenar el retiro de la publicidad de la revista. Esto ocurre después de varias semanas de esa campaña. En buena parte el objetivo se ha cumplido, inclusive la controversia puede ayudar al gobernador, quien invoca la libertad de expresión como derecho, aunque en realidad de lo que se trata es la oportunidad de contender. Es la pretendida equidad la que se le vuelve en contra. Las normas para hacer precampaña se decidieron así para disminuir el gasto electoral y para que todos los contendientes tengan condiciones iguales.

La política suele caminar por senderos ajenos al rigor legal, sobre todo cuando la norma no es realista o es restrictiva de las libertades. Por ejemplo, los tres dirigentes de partidos políticos mayores aparecen en la publicidad de sus organismos en un afán de posicionarse. Al menos Moreno Valle no utiliza recursos públicos en su empeño. Tampoco Margarita Zavala, quien gana visibilidad a partir de su conocimiento y es de interés noticioso todo lo que haga o diga, con la ventaja de que a ella no se le puede ver de otra forma que no sea candidata. En tal sentido la situación le favorece al igual que a López Obrador y podría acontecer también con Manlio Fabio Beltrones si se decide a una postura más abierta.

La ley regula la realidad, no la construye. El recurrente voluntarismo de los legisladores ha estado ajeno al sentido común y al mundo real de la política y de la competencia por el poder. Son muchas las restricciones, especialmente en materia de publicidad, lo que ha llevado a la simulación y al financiamiento subrepticio. Como tal, no hay manera de conocer cuánto costó la campaña de Moreno Valle, tampoco el origen de los recursos. Si hubiera margen sería más práctico que el INE, en lugar de ordenar el retiro de publicidad, indagara sobre el monto y origen del pago, con lo que establecería un precedente por la transparencia y la fiscalización tanto del político, como de la publicación y de los medios que la difunden.

En varios sentidos, equidad riñe con libertad. Así lo resolvió el legislador en la secuela de la elección de 2006 con la pretensión de castigar una discutible percepción de abuso de particulares y de medios, lo que dio lugar a una legislación restrictiva de las libertades y que el tiempo ha mostrado sus defectos. El modelo comunicacional debe revisarse. La comunicación digital no es capaz de controlarse o restringirse, tampoco la cobertura noticiosa. Hacer del INE policía de los medios digitales o convencionales es inaceptable y de muy negativas consecuencias.

Es posible que Moreno Valle haya obtenido poco. La inversión no le da para posicionarse en los mejores lugares, aunque ahora será más conocido. Para él hubiera sido mucho más razonable optar por una demanda concreta que le permitiera diferenciarse del conjunto y de allí ser el candidato asociado a esa exigencia. Por lo pronto, lo más razonable para el PAN es acordar los términos de su contienda interna para la candidatura presidencial con el propósito de acreditar autoridad moral para quien resulte su candidato o candidata en una elección cuyo desenlace le puede favorecer. La decisión está entre Rafael Moreno Valle, Ricardo Anaya y Margarita Zavala, una muy buena baraja.

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