Juego de espejos

De profes a profes

El país ha logrado avanzar sustancialmente en el proyecto educativo. La cobertura de la instrucción básica es total; la educación media y superior es amplia con una presencia creciente del sector privado. El problema ahora es de calidad.

La apuesta a la educación como medio para la transformación del país viene de tiempo atrás. La evangelización fue un punto de partida traumático que produjo un sincretismo amalgamador de dos mundos. Una de las causas profundas de la independencia fue la expulsión de los jesuitas en su misión educativa y tarea económica. El proyecto liberal vio en la instrucción pública fórmula para el desarrollo de las personas y del país, visión que se confirma y acentúa en el régimen que sucede a la Revolución. La educación pública es y sigue siendo el eje de la propuesta transformadora de la nación.

El país ha logrado avanzar sustancialmente en el proyecto educativo. La cobertura de la instrucción básica es total; la educación media y superior es amplia con una presencia creciente del sector privado. El problema ahora es de calidad. La reforma educativa lo aborda y busca generar los incentivos para que los mentores cumplan mejor con su tarea educativa. A los profes, como a cualquier trabajador, les preocupan sus derechos laborales, en particular, la estabilidad en el empleo.

No puede haber calidad sin evaluación. El reto es evitar que los profesores perciban amenaza en el examen de ingreso o para medir desempeño. No hay manera de mejorar la calidad educativa sin la participación activa de los maestros. Esto es válido para toda la educación, privada o pública; en el nivel básico, medio o superior. Debe destacarse que la evaluación no es para excluir o sancionar, sino para mejorar, que quienes sean mejor calificados tengan incentivos y promoción, quienes muestren deficiencia se les den los medios y vías para su mejora.

Cualquiera en su vida puede dar testimonio de que hay de profes a profes. La opinión de los trabajadores de la educación puede ser diversa, igual sobre la calidad de la educación; sin embargo, los maestros continúan siendo una de las tareas con mayor reconocimiento social y acompañada de un sentimiento de gratitud. El esfuerzo del país para remunerarles y darles condiciones dignas de vida ha sido significativo, no siempre asociado a criterios de justicia, en ocasiones ha prevalecido el poder discrecional de la representación gremial. El SNTE es uno de los sindicatos más poderosos del medio. Así ocurre en casi todos los países con la representación de quienes trabajan en la educación. Su poder político y de negociación requiere de un gobierno fuerte y que tenga claridad de objetivos: el problema no solo es el dinero, también el acuerdo para mejorar la calidad educativa.

Un gobierno débil y sin idea de su responsabilidad propicia que el gremio obtenga ventaja económica y demerite el proyecto educativo; no ocurre ahora, pero sí ha acontecido en el pasado. Más aún, la desconcentración educativa ha llevado a los estados a la negociación en condiciones de fragilidad, sobre todo, cuando el tema se traslada no a la agenda educativa, sino a la estabilidad política por el significado del activismo magisterial. Quienes más lo ejercen son los grupos contrarios al gremio mayoritario, especialmente la representación de los profesores de Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

En estos estados, el conflicto magisterial, el reto de estabilidad política se entrevera con el de seguridad nacional. Los tres estados con más pobres del país son caldo de cultivo para procesos de insurrección guerrillera. Los vínculos entre dirigentes gremiales y la guerrilla han sido frecuentes, con mucha claridad en Guerrero. Esto es un proceso con larga historia y no es un tema de conspiraciones, sino de las condiciones objetivas de pobreza extrema que propician la insurgencia popular armada.

El resultado ha sido el deterioro de la educación y la propiciación del chantaje como medio de negociación de los representantes de los trabajadores con las autoridades. Los privilegios que obtienen dichas dirigencias no guardan paralelo, incluso se llega al extremo, como ha acontecido en Oaxaca, donde el gobierno declina en sus responsabilidades y deja en manos del gremio el ejercicio de la autoridad educativa.

Uno de los pensadores más influyentes y prestigiados del mundo, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, en visita reciente en el país destacó la importancia de la reforma educativa. Llama la atención porque sus referencias no fueron a la energética, la financiera o la de lucha contra la corrupción; el poder transformador de la educación es insoslayable y es, como lo ha señalado, base sólida para el crecimiento económico.

Los países que prosperan y generan justicia son los que más y mejor invierten en educación. Hay un largo camino por transitar para asegurar la calidad educativa. Debe quedar claro que el desafío está en todos los niveles. La reforma educativa tiene un enorme potencial; sin embargo, los resultados dependerán, en buena parte, de lo que se haga en cada uno de los estados y de la capacidad de involucrar proactivamente al magisterio.

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