Juego de espejos

2018 en 2015

LA LUCHA NO es de los partidos, sino de personas en búsqueda de visibilidad y posicionamiento. Las encuestas ponderan al más conocido, no necesariamente al más competitivo. Así, no es de extrañar que AMLO o Zavala encabecen las frágiles preferencias y que personajes del momento, como 'El Bronco', también figuren en la nómina de los posibles candidatos

Aunque la política ha hecho mucho para disminuir el poder presidencial, desde muchos frentes, a casi tres años de distancia para la definición de candidatos se ha anticipado de manera un tanto arrebatada la disputa por la Presidencia de la República. La lucha no es de los partidos, sino de personas en búsqueda de visibilidad y posicionamiento. Las encuestas ponderan al más conocido, no necesariamente al más competitivo. Así, no es de extrañar que López Obrador o Margarita Zavala encabecen las frágiles preferencias y que personajes del momento, como Jaime Rodríguez, también figuren en la nómina de los posibles candidatos.

El dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, ha reclamado que el espacio mediático de los partidos financiado con recursos públicos sea apropiado por Ricardo Anaya y especialmente Andrés Manuel López Obrador. Legalmente tiene razón; también la tiene desde el punto de vista de equidad en la contienda. Al menos Anaya es el dirigente formal del PAN, como también lo es Hugo Eric Flores de Encuentro Social, quien igualmente aprovecha el espacio publicitario. Se le ha cargado la mano al PVEM por su publicidad, pero hay complacencia legal y política respecto a lo que hacen otros y de peor manera.

El modelo de comunicación política con sentido electoral está mal. Por una parte, su financiamiento con recursos públicos es obsceno y se centra en promocionales en televisión y radio que poco informan y menos contribuyen a la participación política. Por la otra, el esquema legal es restrictivo de la libertad de expresión. López Obrador, El Bronco, Margarita Zavala, Anaya o quien sea debieran contar con la más amplia libertad para hablar, promoverse o destacarse en los medios. Lo indebido es el fraude a la ley: utilizar en beneficio individual los recursos públicos que supuestamente son para la promoción del partido. Por miedo es difícil que el INE ponga orden; queda en manos del tribunal decidir al respecto y así contener el abuso existente.

Hoy, Margarita Zavala es la candidata más visible del PAN, aunque no cuenta con el respaldo de su partido; hereda los agravios hacia el calderonismo y muchos de sus supuestos aliados han migrado hacia el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien ante la debacle de Madero se ha hecho de una importante cuota de poder en el PAN. Ricardo Anaya es una muy buena opción, pero, al igual de Manlio Fabio Beltrones en el PRI, su condición de dirigente lo obliga a conducir la contienda por la candidatura y para ello es imprescindible no participar en ésta.

En medio de su peor crisis y descrédito, el PRD anda a la caza de candidato presidencial. Miguel Ángel Mancera parece el idóneo, pero se resiste y, al igual que Margarita Zavala, desliza la idea de ser candidato independiente. De los tres gobernadores perredistas, Graco Ramírez es el mejor equipado para ser candidato, al menos es el más sagaz y en su haber tiene buenas cuentas en el gobierno en materia de seguridad pública. López Obrador es el verdugo del PRD. Muchos quisieran la reconciliación, pero el de Tabasco ha dejado en claro que quiere votos no adhesiones partidarias. La elección de Oaxaca anticipará lo que viene; un resultado desastroso del PRD y exitoso de Morena sería la puntilla del perredismo, mucho más si ocurre en medio de una alianza del PRD con el PAN.

El PRI es leal a su tradición de disciplina hacia el Presidente de la República. Los prospectos dentro y fuera del gabinete saben que la decisión de Peña Nieto habrá de procesarse en el contexto de la ortodoxia política. Son muchas las opciones y la experiencia que deja la manera como se resolvió la sucesión en el Estado de México hace cinco años, hace sentir que se privilegiará la unidad y la competitividad. También hay proyectos en proceso de construcción y buenos resultados de quienes desde hace tiempo están en el grupo de los posibles candidatos.

Los candidatos independientes son vistos como el medio para castigar a los partidos por su desprestigio y descrédito. Es poco probable que esto suceda, a pesar de la expectativa en cierto círculo de opinión. La realidad es que El Bronco es el más viable de los candidatos, pero también el más conservador y oportunista, como ha quedado claro con el debate de la legalización de la mariguana. Se sabe desde ahora que su candidatura mina las posibilidades de López Obrador. Además, la posible incursión de dos candidatos independientes fuertes abre la puerta para el triunfo de un candidato con un tercio de las preferencias.

Queda claro que 2018 perfila un juego diferente: la irrupción de la comunicación digital, el voto fragmentado, la polarización por las opciones antisistémicas y las alianzas y coaliciones partidarias.


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