Juego de espejos

Más de lo mismo

MÁS ALLÁ DE las afinidades personales o políticas, en elecciones el adversario no se mide en el espectro de las ideologías o propuestas, sino en las posibilidades de ganar o perder

En la próxima elección de Chihuahua mucho se discute sobre las posibilidades que tiene el candidato independiente José Luis Barraza y si es el caso de repetirse lo que aconteció en la elección pasada en Nuevo León. Ambos estados se parecen por su carácter bipartidista. En Nuevo León, en la antesala de la contienda los del PRI pensaron que el enemigo a vencer era el PAN; y los del PAN, especialmente su candidato a gobernador, que era el PRI.

Más allá de las afinidades personales o políticas, en elecciones el adversario no se mide en el espectro de las ideologías o propuestas, sino en las posibilidades de ganar o perder. Para Corral su adversario es quien pueda derrotarlo, bien sea porque es quien más votos pueda concitar o porque compita con el mismo mercado electoral, como es el caso del candidato independiente. Es un juego en dos planos.

Cierto es que la elección de Nuevo León es singular y, como tal, en sus detalles es un fenómeno irrepetible; sin embargo, si hay un estado que pueda reproducir lo acontecido en la sultana es Chihuahua a pesar de las diferencias. José Luis Barraza es un bronco muy diferente; en Chihuahua no hay un medio escrito militante articulador de la oposición por su credibilidad y ascendiente en sus lectores. Chihuahua tiene un territorio desconcentrado con sus propias dinámicas, la capital en muchos sentidos es diferente a Ciudad Juárez, además del peso electoral que tiene el resto del estado.

Javier Corral es un candidato fuerte, más allá de lo que muestran las encuestas, porque va en tono al humor social que prevalece. La fragilidad del PRI y del gobierno devienen no por el desempeño en el poder, sino por la actitud hostil del electorado a todo lo institucional, mucho más marcado en Chihuahua ciudad que en otras partes del estado. José Luis Barraza irrumpe como candidato independiente, su fuerza no es su biografía, sino como ocurrió con Jaime Rodríguez, por su postura antisistémica al régimen de partidos. Corral y Barraza coinciden en el tema de la lucha contra la corrupción, pero por ser independiente le da más credibilidad y fuerza respecto a un partido que es considerado, como bien lo dice Barraza, más de lo mismo, incluyendo la corrupción.

El primer round entre Javier Corral y José Luis Barraza no solo lo ha ganado de calle el segundo, también le permitió diferenciarse respecto al conjunto de los adversarios que habrá de enfrentar: PAN o PRI son más de lo mismo. Esto es lo que llevó al éxito a Jaime Rodríguez; Corral repite el mismo error de Felipe de Jesús Cantú, quien consideró a El Bronco como un aliado en su disputa contra el PRI. Este partido y el PAN desestimaron toda información sobre la fortalezadel independiente y el Acción Nacional no vio que Jaime Rodríguez ganaba ventaja, precisamente por el apoyo obtenido en las zonas panistas, como se constató con la votación obtenida en los santuarios panistas como San Pedro Garza García o en San Nicolás.

Javier Corral se equivocó porque legitimó a Barraza como una opción creíble y aceptable, tan fue así que le propuso que él declinaría si antes de la elección Barraza tuviera ventaja, a cambio de que Barraza hiciera lo propio en caso contrario. La respuesta del beneficiado fue contundente y de una sólida consistencia política y estratégica: no declinaría en ningún supuesto porque el enemigo a vencer es la partidocracia que tanto daño ha hecho al estado y Corral es parte de lo mismo.

En otras palabras, Corral, al igual que Felipe de Jesús Cantú, no entendió lo que significa competir contra un candidato independiente. En este sentido es admirable la claridad de López Obrador respecto a Jaime Rodríguez: no voy con él porque (Jaime Rodríguez) es más de lo mismo. Es decir AMLO desde el inicio le resta la legitimidad que requiere el independiente, porque, a diferencia de Corral, entiende que lo que está de por medio no es una candidatura, sino un proyecto político, como también lo tienen en claro los candidatos independientes antisistémicos al régimen de partidos.

Es temprano para anticipar el desenlace de la elección de Chihuahua. Sin embargo, desde ahora, por mérito propio y por el error de Corral, José Luis Barraza es un candidato con potencial de competir y ganar. Para hacerlo, requerirá ganar el voto de los inconformes y fracturar la base electoral de los panistas y priistas, desafío mayor con el PRI por el perfil empresarial de Barraza y por la cohesión partidaria del tricolor en ese estado y que explica que desde 2012 ha ganado casi todos los distritos y buena parte de los municipios.

De cualquier manera, Chihuahua dejará lecciones para lo que vendrá en 2018.


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