Juego de espejos

¿Se podrá lidiar con Donald Trump?

El país y el mundo están ante la sorpresa de que el país más poderoso del mundo, y para el caso vecino nuestro y socio fundamental, será gobernado por un presidente inexperto, demagogo y de derecha extrema. Un país democrático gobernado por un presidente asociado a las posturas más intolerantes, excluyentes y dogmáticas. Realidad que no se puede soslayar, más cuando ha tenido expresiones de repudio al marco de seguridad global, de responsabilidad ambiental y contra México y los mexicanos.

Del gobierno de México ha habido prudencia. Es explicable, como ha sido también la postura de muchos países. Quizás lo más significativo ha sido la manera como la canciller alemana Angela Merkel ha puesto por delante los valores que unen a las democracias y así definir desde el saludo de felicitación, los términos de la relación: “Alemania y Estados Unidos están ligados por valores, la democracia, la libertad, el respeto del derecho, de la dignidad humana, independientemente del color de la piel, de la religión, del sexo, de la orientación sexual o de las convicciones políticas... Yo le ofrezco estrecha cooperación con base en esos valores”.

Esas palabras son rechazo a la plataforma de Trump, de quien ahora se erige como la líder más respetada e influyente del mundo democrático. Una paradoja que el país triunfador de la Segunda Guerra Mundial y de las naciones democráticas contra el totalitarismo caiga en desgracia y el país derrotado acredite origen de la ignominia haga valer el apego y la defensa de la democracia y sus valores.

Muchos esperan que política y economía lleven a la moderación a quien encabeza el proyecto más amenazante al mundo y consecuentemente a sus vecinos. No es propio que quienes encabecen los gobiernos se instalen en una disputa ideológica y política, pero no debe haber espacio a la confianza y es necesaria la alerta sobre lo que pueda suceder.

Así ha acontecido en el mundo. El líder de la OTAN, en un artículo en el prestigiado diario británico dominical The Observer, puso en claro lo que ha significado y significa la alianza para la defensa de la democracia. La desproporcionada aportación que hace EU a la organización no llevan a su descalificación ni puede utilizarse para debilitarla o desaparecerla. Su vigencia es fundamental y sus objetivos de hoy son la lucha contra el terrorismo y poner a raya la amenaza que representa Rusia para la seguridad global. No son temas menores y Trump quiere llevar a su país a un alineamiento con Rusia y así combatir al terrorismo islámico. Los derechos humanos y el precario equilibrio en el medio oriente quedan comprometidos.

Los primeros días de Trump ratifican a un gobierno ideológico dispuesto a la revancha política. Su agresión a los medios se acompaña con las designaciones que ha hecho, especialmente del ideólogo de la ultraderecha Steve Bannon, quien habrá de ser el estratega y asesor en jefe, en el mismo nivel que el del chief of staff, ocupado por un derechista del sistema.

No será fácil para Trump corresponder a las expectativas de quienes le hicieron ganar, pero sí es posible que en los dos años siguientes la economía mejore y el déficit aumente. El muro ya cayó en descrédito, ahora se habla de barreras estratégicas. Expulsar a los millones de mexicanos es un proceso largo, muy costoso y complicado. Por cierto, es deplorable la respuesta de la canciller Ruiz Massieu de auxilio consular. Mucho más sensata la postura del secretario Osorio de poner en justa perspectiva la dificultad de una deportación masiva. Trump persiste en su demagogia mentirosa, como fue el supuesto acuerdo con Ford para impedir el traslado a México de una línea de producción que no se tenía programado trasladar.

El gobernador del Banco de México matiza sus expresiones iniciales. Se entiende: su tarea es evitar que el miedo y no las acciones del gobierno vecino sea lo que active una crisis que comprometa la estabilidad macroeconómica. El gobierno de México debe manejarse con prudencia, lo que no significa que el Congreso y los partidos se mantengan en inexplicable silencio, y que las áreas respectivas actúen con un sentido preventivo, especialmente en el tema comercial, asunto que habría de ocurrir aún si la candidata demócrata hubiera prevalecido.

Hay que cuidar a la economía nacional, también los temas sociales implícitos en la relación bilateral, entre otros, los derechos humanos de los migrantes. Pero hay que entender que la diferencia y la amenaza fundamental es de carácter ideológico: en el país vecino inicia un proceso de rehabilitación derechista que hace del revanchismo nacionalista culto y proyecto. Cualquier semejanza con los totalitarismos no es coincidencia.

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