Juego de espejos

Tiempo de definiciones

Al presidente Zedillo le correspondió inaugurar el periodo de gobierno dividido, esto es, cuando el Ejecutivo no tiene mayoría en el Congreso. Fox y Calderón cultivaron la expectativa de que su partido ganara la mayoría absoluta o al menos que alcanzara la condición de primera minoría en la Cámara de Diputados.

Los tiempos de la política no atienden el rigor aritmético del calendario. La mitad de un sexenio no es cuando restan tres años de gobierno. El punto de inflexión de la Presidencia es el resultado y el equilibrio que presenta la elección intermedia, más ahora en tiempos de alternancia, poder cometido y elecciones locales concurrentes a la federal.

Al presidente Zedillo le correspondió inaugurar el periodo de gobierno dividido, esto es, cuando el Ejecutivo no tiene mayoría en el Congreso. Los presidentes Fox y Calderón cultivaron la expectativa de que su partido ganara la mayoría absoluta o al menos que alcanzara la condición de primera minoría en la Cámara de Diputados (dicen que alentados por las malas encuestas internas). En el caso del actual gobierno, desde el inicio hubo razonado escepticismo y se decidió prever una mayoría absoluta con coalición facilitando que el PVEM postulara candidatos en distritos del PRI. Así, el PRI, con su más baja votación histórica en elección intermedia alcanza cómoda mayoría con el PVEM y Nueva Alianza.

El resultado en elecciones locales tampoco es adverso para el gobierno, aunque el signo de los nuevos tiempos son la alternancia, los candidatos independientes tránsfugas de partidos y los opositores radicales. Por la alternancia el PRI perdió Michoacán, Nuevo León y Querétaro, pero ganó Guerrero y Sonora, mantuvo Campeche, Colima y San Luis Potosí. Jaime Rodríguez, un hábil político de ideas cortas y pretensiones largas seduce a la masa de desencantados con los partidos. Enrique Alfaro y Morena de López Obrador son protagonistas exitosos en una carrera que apenas empieza.

El PRI pierde, pero gana. El PRD y el PAN pierden, mucho más el primero en condiciones tales que parece ser el inicio de una muerte anunciada. En el PAN, Gustavo Madero deberá pasar a segundo plano. También cambian las condiciones para los acuerdos plurales. El pacto en la modalidad de los primeros años del gobierno se vuelve imposible. PAN y PRD se ven obligados a encarecerse en el acuerdo con el gobierno. Además, las elecciones de 2016 en las que una docena de estados elegirán gobernador, imponen un elemento más de antagonismo y polarización.

Queda claro que la política electoral es local, pero el poder es central. Por ello lo que importa ahora es qué hará el gobierno nacional frente a las nuevas condiciones políticas. Es previsible un ajuste de gabinete, pero también mucho importa la definición de la dirigencia nacional del PRI, porque es allí donde habrán de procesarse las candidaturas locales y también la sucesión presidencial. Es una decisión delicada que debe resolverse con perspectiva y sentido incluyente.

El país ingresa a la fragmentación política; es la última Presidencia en condiciones de ventaja partidaria. Todo puede suceder en 2018, incluso un presidente electo con un partido con menos de un tercio de los votos. Por ello se ha ingresado a un momento de definiciones que actualicen a la política y al gobierno a los nuevos tiempos. La reforma más urgente y la más difícil es la modernización de los partidos políticos. Su disfuncionalidad afecta al conjunto del sistema de representación política; los candidatos independientes son una respuesta marginal y siempre y cuando sea para los ciudadanos o políticos sin partido que deseen acceder al cargo. El riesgo de infiltración del crimen organizado es evidente y debe ser considerado.

A los entusiastas aduladores de los candidatos independientes trásfugas debe quedarles claro que no hay democracia sin partidos políticos. La elección democrática de candidaturas es la mejor fórmula para reconciliar a los partidos con su base social; pero la resistencia es abrumadora y muchos la consideran como causa de debilidad o de derrota. Por eso, al democratizar a los partidos, también hay que impedir que prospectos de candidatos de partidos usurpen a los ciudadanos el espacio que ofrecen las candidaturas independientes.

Las definiciones también atañen al gobierno federal. La implementación de las reformas es crítica. La educativa deberá llegar a buen curso, aunque se advierte que el titular de la SEP no tiene los atributos para ello. Las de materia energética requieren visión de largo plazo para entender el mercado energético a futuro, con todas sus implicaciones y consecuencias. Las telecomunicaciones son una gran oportunidad pero el espacio de desarrollo y de innovación es más para las organizaciones exponenciales que para las grandes empresas, con su inevitable querencia a inhibir o trampear a la competencia. También pesa lo que se hará en materia de justicia con la nueva Fiscalía General de la República y la nueva legislación anticorrupción, dos grandes iniciativas para abatir la impunidad y hacer valer la ley.

Tiempos de definiciones que anticipan el fin de una época frente a un horizonte incierto y prometedor solo en la medida de la virtud del nuevo juego y de sus actores.

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