Juego de espejos

Patricia Mercado y la valoración de Mancera

Dice el jefe del GDF que el cambio no fue una evaluación, sino una valoración personal. Así debe ser toda decisión política mayor. Después de un resultado electoral adverso y especialmente la pérdida de mayoría en la Asamblea Legislativa, el gobierno debe actuar con mayor margen de independencia, sin ataduras partidarias.

En más de un sentido Miguel Ángel Mancera es un funcionario consecuente con la Ciudad de México. Su trayectoria, distancia de partidos y carácter van bien con una de las metrópolis más complejas y difíciles de gobernar. Su arribo a la Jefatura de Gobierno del DF anticipó por tres años la debacle del PRD. El partido paraguas colapsa, no así el proyecto político y de gobierno de Mancera. El ajuste en su equipo lo muestra y, especialmente, que Patricia Mercado sea llamada a ocupar la Secretaría de Gobierno.

Dice Mancera que el cambio no fue una evaluación, sino una valoración personal. Así debe ser toda decisión política mayor. Después de un resultado electoral adverso y especialmente la pérdida de mayoría en la Asamblea Legislativa, el gobierno debe actuar con un mayor margen de independencia, sin ataduras partidarias y apostarle a la experiencia política y solvencia moral de los interlocutores con la nueva pluralidad. Patricia pudo haber sido aprovechada en el gabinete federal. Mancera con buen sentido la incorporó a su equipo y ahora la lleva a la Secretaría de Gobierno.

A diferencia de todos sus antecesores postulados por el PRD, Mancera es el primero en mantener reserva a la candidatura presidencial. No se descarta, pero tampoco apuesta. Hace bien, especialmente para los tiempos que vienen. Entrar en esa competencia le llevaría a una ruta de incierto destino como ahora ocurre con Ebrard y le complicaría lo que será el mayor legado de su gobierno: la reforma política del DF, además de resolver el entuerto en el que se volvió la Línea 12 del Metro, una de las mayores inversiones en la entidad. Así como su no pertenencia partidaria le ofrece libertad de acción para entenderse con todos, su distancia de la sucesión presidencial le da capacidad, también, para una relación constructiva con el gobierno federal y con el operador político del Presidente, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con quien ha mantenido un vínculo de empatía y apoyo sin precedente y crucial para muchas decisiones importantes para la ciudad.

Patricia Mercado puede hablar sin complejos ni sometimiento de ninguna naturaleza. Su mayor capital es su autoridad moral acreditada por décadas en la lucha de género y por la social democracia. Mucho de lo que se ha logrado en el país en esta materia se debe al trabajo persistente de Patricia y de otras mujeres en el mismo empeño como Martha Lamas. Patricia fue despojada de su proyecto partidista después de una digna campaña presidencial, el que habría de naufragar y perder registro. Todavía ahora el país demanda de un proyecto como Alternativa. También la política requiere de asideros políticos y de ética pública, que como pocos personifica la ahora secretaria de Gobierno.

Mancera no ha sido un jefe de Gobierno popular. Así lo ha decidido, además de recibir un gobierno bajo el desgaste del PRD en el gobierno y de prácticas políticas contrarias a la aspiración ética de la izquierda mexicana, la inclinación política natural de la Ciudad de México. Tampoco la entidad ha sido un todo homogéneo en lo social o lo político. Ahora, resultado de la debilidad del PRD, Morena se perfila como la nueva fuerza política dominante, con presencia del PAN y del PRI. La disputa por el poder debe tener causa y cauce. Ricardo Monreal, delegado electo de Cuauhtémoc se apunta como futuro candidato de Morena a lo que bien podría ser el primer gobernante de la Ciudad de México bajo un nuevo régimen constitucional. Su habilidad política es indiscutible. Sería un error que Amalia García utilizara su espacio para frenar una legítima aspiración. También Xóchitl Gálvez, ganadora de la elección en Miguel Hidalgo, se perfila como posible candidata del PAN al gobierno de la entidad. Lo propio del gobierno es sumar a la diversidad para concretar la reforma política de la entidad y que el interés por el poder no se vuelva contra un objetivo de gran calado. Mancera y su secretaria son el perfil para llevar la reforma a buen destino.

Resulta paradójico que dos personas ajenas a la militancia formal en la izquierda marquen ruta sobre lo que debe ocurrir en las organizaciones afines; apertura y mantener a raya las cuotas, los cuates y el clientelismo. Morena tiene mejor perspectiva que el PRD en el futuro político de la ciudad, pero la permanencia y profundidad del proyecto partidario no dependerá del líder moral, tampoco de la polarización y confrontación al orden de cosas, sino de la visión y capacidad para articular un proyecto de gobierno con visión social, política incluyente y un estricto rigor ético.

Finalmente, en 2015 el DF ingresó por la puerta grande a la pluralidad y al gobierno dividido, signo de los nuevos tiempos.

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