Juego de espejos

Ganadores de las elecciones de hoy

Con entrañable afecto a Ramón
Durón (1956-2016)

 

La realidad se conocerá hoy en la noche. Se asume, por tendencia histórica no por lo que dicen las encuestas, que muchos resultados serán cerrados; diferencias menores a 5% los hace judicialmente anulables si se prueba grave infracción. Las encuestas han probado ser sumamente imprecisas; así sucedió hace seis años, en la elección presidencial de 2012 y el año pasado ninguna pudo anticipar el resultado de Nuevo León, incluso reconocidas empresas dieron tercer lugar a quien ganó por más de 24 puntos.

Lo que sí se sabe, y esto sí lo muestran las encuestas, es el malestar y hasta indignación de una proporción importante de los electores con el estado de cosas, circunstancia que favorece a las opciones que se arropan en el rechazo a lo existente, como ocurrió con Jaime Rodríguez en Nuevo León. La duda es si lo que allí sucedió se presentará de alguna forma en otras entidades. De ser así, las opciones antisitémicas podrían ser la sorpresa.

Esto no significa que los independientes vayan a ser nuevamente la nota, sino los candidatos de partido que dieran cauce a un electorado decidido a castigar con su voto al partido gobernante. Así, la incertidumbre se extiende a más de la mitad de las entidades que renovarán gobernador. También es predecible que Morena, el partido más antagónico, es el que crecerá más y con una proporción de votos suficiente para plantarse como la tercera fuerza política del país y posiblemente con triunfos en varias entidades. Esto hace a López Obrador ganador de la jornada de hoy.

Esta circunstancia obligará al PAN y al PRI, así como a una parte importante de la élite del país preocupada por el populismo y autoritarismo de AMLO y seguidores, a actuar para contener al seguro candidato presidencial. Por su parte, el PRD perfilará a Miguel Ángel Mancera como su candidato para frenar la debacle, opción con potencial para presentar una candidatura de izquierda que ha mostrado ser exitosa en los resultados y ejemplarmente responsable en el ejercicio del poder. El reto para el PRD es pasar con razonable éxito el 2018; de perder López Obrador, Morena podría desmoronarse por carecer de la fuerza que le otorga su líder moral y la expectativa de ganar la Presidencia. Para el PRD aliarse con Morena es dar el paso a su desaparición.

Ricardo Anaya no será ganador, aunque el balance de las elecciones fuera positivo al PAN. Avalar sin reserva a candidatos impresentables le hizo perder identidad y el carácter de una opción diferente; la pregunta dentro y fuera del PAN será quién le puede ganar a López Obrador y tal circunstancia favorece con claridad a Margarita Zavala, indiscutible ganadora de estos comicios. Su candidatura no está exenta de dificultades, la mayor es dejar de invocar la idea de competir como independiente, la segunda es que el ex presidente Calderón mantenga un bajo perfil para no invocar a sus malquerientes, toda vez que sus afines están con ella, además de que así puede acreditarse en sus propios términos, a semejanza de lo que ocurre con el matrimonio Clinton en la elección estadunidense.

El PRI es el que más expone y por lo mismo es quien más pierde. Manlio Fabio Beltrones se verá ratificado en el liderazgo del partido cualquiera que sea el resultado. Así es por lo que representa en el PRI y porque existe la convicción, dentro y fuera del partido, que el desenlace adverso no le sería imputable, sino efecto del entorno en los estados, de las campañas de los candidatos seleccionados y del ambiente de opinión en el país hostil al PRI. Si el desastre es mayor se pensará en nuevas cartas para la candidatura, pero el camino más seguro, en cualquier circunstancia es optar por quien desde ahora tiene mejor opinión y mayor preferencia, esto es, Miguel Ángel Osorio. Si el PRI ganara Veracruz, Beltrones contaría con un reafirmado prestigio y autoridad política para encarar a AMLO, aunque en lo demás hubiera catástrofe.

A López Obrador debe preocupar mucho, por su natural desconfianza, que candidatos de Morena ganen posiciones de gobierno. No es que debiliten su liderazgo, sino que pondría a prueba la pureza moral que el de Tabasco invoca. No es lo mismo ser opositor que gobernador, las responsabilidades son significativamente mayores y nadie con poder está exento de las tentaciones y riesgos que le acompañan.

El INE será otro de los ganadores de las elecciones de hoy, aunque todavía falta la conclusión de la elección. Más allá de las limitaciones que la misma ley le impone y la presión innoble de los medios y de los partidos, el órgano electoral se ha ido acreditando como una instancia confiable y comprometida en recuperar el prestigio de origen.

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