Juego de espejos

AMLO contra ‘El Bronco’

Para sus seguidores son semejantes, incluso se puede decir que los dos se formaron en el PRI al que volvieron objeto de frontal rechazo. También la persistencia es rasgo que comparten, además de su habilidad electoral. Sin embargo, las diferencias son significativas.

La diferencia entre dos de los más importantes personajes hacia 2018 es monumental: AMLO y Jaime Rodríguez El Bronco. Para sus seguidores son semejantes, incluso se puede decir que los dos se formaron en el PRI al que volvieron objeto de frontal rechazo. También la persistencia es rasgo que comparten, además de su habilidad electoral. Sin embargo, las diferencias son significativas, AMLO es auténtico, Jaime Rodríguez es un habilidoso político que entiende la mercadotecnia en el entorno del fastidio a los partidos. En otras palabras, AMLO tiene sustancia, el otro forma.

Jaime Rodríguez no sería gobernador de Nuevo León sin el apoyo entusiasta de las clases altas de Nuevo León, alienados del PRI, del PAN y del gobernador Medina. El diario El Norte contribuyó a que esta visión se generalizara en la sociedad, ratificada por la estrategia de campaña del PAN que nunca creyó que El Bronco les llevara clara ventaja. Jaime Rodríguez se volvió vehículo para expresar la indignación amplia de la sociedad regiomontana. Carecer de partido fue fortaleza. El lenguaje y la forma brusca y grosera le daba autenticidad, acompañado de una falsa gesta épica en su lucha contra los criminales en sus tiempos de alcalde. Los golpes —ciertos y veraces— se le resbalaban, al igual que su muy próximo pasado priista.

Ambos personajes van por la candidatura presidencial. AMLO no solo le lleva ventaja, sino que su honestidad le da un sólido piso ético frente a un personaje ágil en el engaño. López Obrador anticipa que la candidatura de El Bronco puede confundir y significar una merma del voto opositor para su triunfo, por ello desde ahora lo expone al acusarle de emplear un avión ejecutivo de un contratista para su traslado a un evento en Colombia. Al efecto, el tabasqueño señaló: “Debo decir que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, es más de lo mismo. Durante su campaña guardé silencio para no hacer el juego a los otros, que son iguales, pero ahora que se traslada en un avión privado de un contratista de Monterrey, a Colombia”.

AMLO fue un buen gobernante de la Ciudad de México. Moderado y con problemas como todos quienes deben dirigir un amplio equipo para dar respuesta a una de las sociedades más demandantes y complejas. Por razones de disputa política los escándalos de corrupción de subordinados adquirieron relieve. Sin embargo, el tiempo le ha permitido acreditar uno de los valores más apreciados y escasos en la política: honestidad. Asimismo, su persistencia rayana en la terquedad le ha dado vigencia política y ahora lo posiciona como una de las cartas más fuertes para la sucesión presidencial de 2018. Sin profundidad doctrinaria, ha sido el mejor estratega de la izquierda, lo constatan los buenos resultados en su tránsito en la dirigencia del PRD y lo de todos conocido en sus dos campañas presidenciales. Con él y por él, Morena se perfila como la principal opción de izquierda y, para 2016, fuerte competidor en Oaxaca.

López Obrador no asume el pragmatismo común en la política, por ello no se entiende su solicitud de alianza electoral a la sección 22 de Oaxaca. La corrupción no solo se da en los gobiernos, partidos, empresas y legisladores, también se presenta en los sindicatos y organizaciones sociales, incluso las de la izquierda, como es el grupo aludido. No hay corruptos buenos y malos, como se concedía  en el doble estándar del PAN en el gobierno. Morena puede ganar en Oaxaca y debe presentar mejor cara que la del radicalismo magisterial.

La realidad es que la campaña presidencial ha iniciado. López Obrador, alentado por la encuesta de Reforma abre fuego y dirige su furia no al PAN o PRI, sino a quien puede desfondarlo en su base electoral. En la elección de 2012 en Nuevo León, votaron por López Obrador 441 mil 450 ciudadanos. Muchos de éstos sufragaron por Jaime Rodríguez en 2015. Hay una disputa por la misma base electoral y no solo en dicha entidad. Desde ahora AMLO rompe lanzas y hace evidente la principal debilidad de El Bronco: más de lo mismo, señalamiento que adquiere valor viniendo no de sus adversarios tradicionales, sino de López Obrador.

Gobernar para la tribuna es fácil y fascinante. Por un tiempo los medios participan de ello y esto sí es populismo, aunque a la larga lleve al peor de los resultados. El apoyo a Jaime Rodríguez está condicionado. Podría jugar con la agenda de la persecución, pero eso tampoco permite mucho, además de sus inciertos resultados. Aunque ya ganó el poder local (con todo lo que implica) y va por el nacional, la exigencia sobre él crece. Por lo pronto una implícita alianza con López Obrador se vino al piso, ahora no le queda otra más que hacer bien para lo que fue electo.

fberruetop@gmail.com

Twitter: @berrueto