Trayectos

Más vale pedir licencia que perdón

Solo el ser humano, de los animales que poblamos este mundo, tenemos la capacidad de perdonar. Los demás no lo necesitan actúan por instinto y sin maldad.

Sin duda, el perdón es el evento más conmovedor en la vida de una persona; sin embargo, cuando las faltas de la otra persona, son monstruosas, es más difícil otorgarlo o recibirlo.

En días recientes, hubo varios pedimentos de perdón y de licencia. Jorge Luis Preciado Rodríguez, líder de la bancada panista en la Cámara Alta, pidió perdón, al quedar en evidencia que utilizó una terraza del Senado de la República, para festejar a "su Candelaria" con el dinero de los contribuyentes.

Y este hecho es deplorable pues tanto su salario, como el hacer mal uso de esas instalaciones, si bien no es una falta administrativa, sí lo es ética.

Y no queda ahí, despidió a su jefe de prensa, como si él fuera el responsable de que se hubiera dado a conocer la reunioncita .El buen político sabe que su mejor director de comunicación social es él mismo.

La de la licencia fue la senadora perredista Iris Vianey Mendoza Mendoza, después de ser acusada de supuestos vínculos con el crimen en Michoacán, específicamente de los Caballeros Templarios. Lo que seguramente sabe la senadora es que la Procuraduría General de la República puede investigar a todo ciudadano mexicano con o sin fuero, así que lo de la licencia, fue un acto mediático innecesario; en las redes sociales la están vinculando con cuestiones muy fuertes que no repetiré, pues las personas debemos ser inocentes hasta que se nos compruebe lo contrario.

Ahora, hablaba al inicio de monstruosidades y ese es el caso Marcial Maciel, fundador y líder de Los Legionarios de Cristo, quienes publicaron una carta pidiendo perdón por todos los abusos que se cometieron ¿fue suficiente para las víctimas y para ellos mismos? No. Es tan terrible pensar que éste criminal siga siendo tratado como " El padre Maciel" en el documento ¡debieron omitir el título! No es más ni menos que un criminal.

Quedará la duda de por qué el papa Juan Pablo II, hombre brillante y de luces, fue su amigo y lo protegió. Por su parte el comité de la Organización de las Naciones unidas (ONU), creado para analizar las faltas de sacerdotes en el mundo, así como este caso, escribió entre muchas cosas su crítica al Vaticano por no haber reconocido nunca la amplitud de los crímenes de miembros del clero, del abuso sexual, contra niños por parte de sacerdotes y le acusa de adoptar políticas y prácticas que llevaron a la continuación de los abusos y a la impunidad de los responsables.

El Comité de la Organización de Naciones Unidas exige que se entregue a los sacerdotes culpables a la justicia y reprueba las actitudes que tiene el Vaticano hacia la homosexualidad, la planificación familiar y el aborto. Así las cosas ¿Es fácil Perdonar?