Trayectos

¿Ellos son pobres?

Luciano mi nieto, a sus seis años, me preguntaba, en una de las calles de la Ciudad de México, ¿ ellos son pobres? Se refería a una familia, como muchas en esta metrópoli, que sentados veían pasar la vida en una esquina pidiendo limosna.

–No supe qué contestarle– Su madre insistentemente le pone reportajes en su pantalla plana o en su tablet, sobre Buda, el Budismo, sus monjes, que no tienen nada en lo material y sin embargo son muy felices. –¡Qué decirle! – Atiné en señalarle que había diversos niveles socio económicos, recurrí a la vieja práctica de mi madre de contestar algo tan complejo con algo aún más intrincado, para que me diera algunos días por si lo vuelve a preguntar; sin embargo, no lo he encontrado aún ni creo hacerlo.

Quizá usted, amable lector, me pudiera ayudar y escribir a mi correo electrónico o en mi Facebook. Lo único que sé es que hay más de 60 millones de mexicanos en extrema pobreza y que en los últimos días se da un fenómeno inédito en el norte del país, en Baja California, en una de las zonas agrícolas más productivas y pujantes: El Valle de San Quintín.

Una protesta de los trabajadores jornaleros de esa región, donde ahora sabemos que existe una organización local llamada "Alianza Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia", que para hacerse ver bloqueó la autopista Transpeninsular. ¿Porqué ahora? Si de pobres hablamos, ahí, desde hace muchos años van a trabajar los que nada tienen, llegan desde Guerrero y Oaxaca a vivir en condiciones infrahumanas y a ganar, si les va bien, 100 pesos por día; ahí se cultiva fresa, pepino y lo que la temporada marque; estos productos tienen como destino Estados Unidos.

El caso de San Quintín es inédito, ahora son más de 80 mil trabajadores, que algunos se manifestaron ante las autoridades, interviniendo la policía estatal y municipal. En esta zona de Baja California existe el mayor latifundio extranjero llamado BerryMex, otros 20 de los más grandes ranchos de hortalizas. Jamás había sucedido algo así. Sus exigencias las plantearon en un pliego petitorio, donde destaca un aumento en su salario y todo lo que se les ha negado desde siempre, ahí hay una muestra de lo que no puedo contestarle a mi nieto.

Cómo es que todos estos hombres, mujeres, ancianos y niños viajan miles de kilómetros para pasarla tan mal y trabajar tan fuerte por tan poco, es porque en sus lugares de origen tendrían que comer tierra. ¿Cómo le explico, qué le digo? Que sea el Valle más rico de nuestro país donde hay hombres acaudalados y gran concentración de riqueza, en contraste con los trabajadores más pobres y mal pagados. En radio la nota tuvo reacciones, ahí escuché con todo descaro a uno de los patrones decir que "bueno, al menos les ayudamos a sobrevivir" -¡qué infamia!-

Por lo pronto la afortunada clase trabajadora nos apretamos cada vez más el cinturón ante los incrementos en todos los servicios y alimentos y con el terror de los anuncios que hiciera el presidente Enrique Peña Nieto y su secretario de Hacienda, Luis Videgaray de que en 2016 el presupuesto iniciará de cero con nuevos recortes en el gasto público. Mi tesis sigue siendo la reforma en las políticas demográficas, el empuje a la educación y la cultura. Decía Facundo Cabral, "pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo..."