Trayectos

El nuevo aeropuerto

Era fantástico correr por los pasillos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México como si fuese el patio de mi casa, también el que todos los encargados o dueños de las tiendas me regalaran dulces y me "apapacharan" tanto; otro México, otro aeropuerto, otros tiempos, ahí pase parte de mi niñez.

Mi hermano Juan Ibarrola Jr. era, en aquel tiempo, subgerente de operaciones del área de pasajeros de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, ASA, claro que lo que más me gustaba era comer en el restaurante donde veía el aterrizaje y despegue de los aviones, cómo acercaban la escalera y bajaba tanta gente elegante.

Ver aquel enorme reloj que se encontraba en los pasillos y soñar con viajar; solo me horrorizaba saber que tenían que matar a los perros que cruzaban las pistas, pues ponían en riesgo la vida de los pasajeros en los vuelos.

Años más tarde Javier Ibarrola, mi otro querido hermano, cubrió la fuente de aeropuerto para el periódico Ovaciones, ya no era una niña y, de hecho, yo empecé a volar por toda la República Mexicana, no tengo idea de las millas que cubrí pero fueron muchísimas. Todo eso es historia, como historia fue que no se cuidó el crecimiento demográfico de nuestro país y nuestra ciudad.

Ahora en Toluca, mi tierra adoptiva, se llevó a cabo una reunión presidida por el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila y funcionarios del más alto nivel de la Federación a fin de anunciar que todos los niveles de gobierno agilizarán lo que a cada quien corresponda para hacer realidad el proyecto del nuevo aeropuerto "Benito Juárez", el tercero más importante del mundo.

Sus diseñadores, los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero resaltan las siguientes características: será líder global en responsabilidad ambiental: 100% del suministro para su operación provendrá de fuentes energéticas renovables; se considera una reducción en el consumo de agua potable, 70% del uso del agua vendrá de sus propias aguas residuales tratadas; será el primer aeropuerto, fuera de Europa, con una huella neutral en carbono.

La inversión destinada a la construcción del nuevo aeropuerto será de 169 mmdp y no constituye deuda pública. Será el aeropuerto más grande de Latinoamérica. Será el generador de empleo más grande del país. Beneficiará a industrias altamente generadoras de empleo y divisas: turismo, alimentos, autopartes, electrónica, farmacéutica, mensajería, etc.

Fortalecerá la posición de la Ciudad de México como Ciudad Global: más competitiva y mejor conectada. Mejorará la integración de los diferentes mercados regionales, al reducirse los costos de conexión entre ellos y con el resto del mundo. Transformará una zona de alta marginación en una de oportunidades con acciones en infraestructura, educación, salud y vivienda.

Mejorará la conectividad interna del país, lo que facilitará el tránsito de turistas hacia los diversos destinos turísticos, no sólo al DF. Permitirá aprovechar plenamente la ubicación geo-estratégica de México en el mundo. Y, además, a juicio de mi nieto Luciano, de cinco años, admirador de los aviones y los aeropuertos, le parece muy bonito y coincido con él, y estoy segura que lo disfrutará como lo hice yo de niña.

El "megaproyecto" es una realidad y pone el nombre de nuestro país en un alto nivel, sin duda alguna, la obra más importante en muchos años.