Trayectos

“Ya muerto ni calzones quiero”

Los muertos, los nuestros, los de todos, nuestra propia mortalidad, la parca que siempre está, este día los recordamos a todos, y también a los llamados "43 desaparecidos". El clero, siempre el clero, interviniendo en la vida y en la muerte,

Aquí en México, el cura Solalinde, personaje que desde que ocurrió la tragedia en Iguala, Guerrero, ha dicho reiteradamente saber mucho más que ninguna autoridad, pero ni lo ven, ni lo escuchan. Ahora afirma que los militares saben dónde están los cuerpos de los estudiantes, si es así, porqué no dice quiénes, dónde y si sabe el por qué, que lo diga, ya no en los medios, sino ante las autoridades "incompetentes"; malo cuando el clero se enfrenta al ejército, eso ya causó en nuestro país una guerra en el siglo pasado, que costó miles de vidas, La Cristera, aquella de ¡Viva Cristo Rey! Por cierto en los estados donde fue más cruenta esta guerra civil, en las pasadas elecciones, las más recientes del siglo XXI, para gobernador y otros cargos públicos, la jerarquía del clero católico influyó definitivamente en el triunfo del PAN.

Por supuesto, no solo en México intervienen, el Papa Francisco aceptó visitar Venezuela y le envió una carta a Nicolás Maduro ofreciéndose como mediador en el conflicto de ese país. Para muestra, el nuevo nuncio apostólico en México, Franco Coppola aseguró que "las personas que son parte de la comunidad y de la diversidad sexual deben gozar los mismos derechos que todos los mexicanos" y añadió "los homosexuales son personas como todos y no hay motivo para negarles derechos que cualquier hombre o mujer goza y el matrimonio es uno de estos derechos".

¡Ya no entiendo nada! Muchos Papas han intervenido políticamente a través de la historia de la humanidad, debieran decidir su postura, ¿si son un Estado más o los vicarios de Cristo? "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Y para acabarla ahora redactan un documento, la Congregación para la Doctrina de la Fe (el antiguo Santo Oficio) firmado por el Papa, prohibiendo qué hagamos libremente con las cenizas de nuestros muertos. Nada de tirarlas al mar, dividirlas, tenerlas en casa; ellas, las cenizas deberán estar en tierra santa, es decir, en las iglesias o panteones. Mi padre decía "ya muerto ni calzones quiero" Yo solo le pido a la flaca, a la parca, a la catrina que sea piadosa y que a nosotros todos nos dé una buena muerte pero, fundamentalmente, que nuestra vida tenga un objetivo, un sueño cumplido y que nos permita servir a los demás. Abrazo fraterno.