Trayectos

¿Dónde están los hombres?

Sí, dónde están los seres humanos cabales, honestos, inteligentes, bondadosos, esos con visión de futuro, hombres y mujeres íntegros, propositivo y fieles a sus convicciones, vivimos una época de crisis de valores humanos donde el pobre roba para comer y el rico roba para tener más.

Políticos y servidores públicos en medio de un circo que da vergüenza ante una sociedad dolida y ensangrentada.

Tiempos de dolor e incertidumbre, donde cada día nos sentimos más solos y huérfanos. Duele el presente incierto y el futuro obscuro. Por más que quiero no encuentro las mentes preclaras y de luz, por el contrario, veo hombres y mujeres con una codicia desmedida por el poder, una generación que pisa indiscriminadamente al de abajo por el siempre hecho de joder.

Lejos quedó aquella sociedad solidaria o quizá nunca ha existido, pues de otra manera estaríamos mejor como país.

Escribo estas líneas llena de dolor y tristeza, leo los encabezados de los principales diarios y descubro desesperanza y rabia, muertos y violencia por doquier; una economía endeble y el flagelo de la pobreza. No exagero al pensar que la tragedia y el miedo nos acecha en el diario acontecer.

Vislumbro un final de año con incertidumbre en lo económico, así como un 2018 como una guerra inminente de varios flancos, donde el poder por el poder es la meta, y el pueblo, usted y nosotros, desarmados y rascando el bolsillo para llegar a fin de mes.

¿Dónde están los hombres y las instituciones sólidas que nos aseguren un presente terso o un futuro asegurado? ¿A quién realmente le importamos, a quién verdaderamente les interesan nuestros niños y jóvenes?

Discursos, retórica, mentira, banalidad y una ambición desmedida por todos lados. Estamos al punto del quiebre, de una ruptura social que tendrá graves consecuencias. ¿Parece catastrófico? Pues lo es, y no es solo mi sentir, es de millones de mexicanos.

Por primera vez no veo la luz al final del túnel, pero bueno esto sigue, pero no mejoramos en nada nuestra calidad de vida, al contrario está más mermada que nunca.

Me cuesta trabajo seguir adelante pero lo hago, y lo hago con la convicción de que muchos otros lo hacen, definitivamente creo que somos más los buenos.

¿Dónde están los hombres? Sé que en algún lado están, los he conocido, los conozco y me gustaría que se levantaran y que alcen su voz y que hagan posible que valga la pena seguir. Hemos constatado en otras épocas que los mexicanos nos podemos levantar y para ello se necesita volver a creer en nosotros: la población; no dejar en manos de pocos nuestro hoy, nuestro mañana.