Trayectos

La guerra sin fin…

Ya lo decía el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, "las guerras en el siglo XXI serán por migraciones y cuestiones religiosas". No podemos cerrar los ojos a los escalados actos de intolerancia, corrupción, discriminación y fanatismo; somos parte de una globalización violenta, síndrome de una sociedad moderna excluyente.

Fue el pasado viernes 13 de noviembre cuando al menos 150 personas murieron y más de 350 resultaron heridas en 7 ataques terroristas, en distintos puntos de París. El ataque se atribuyó al Estado Islámico. El presidente francés François Hollande señaló que es uno de los atentados más graves ocurridos en su país desde la Segunda Guerra Mundial.

Este hecho nos refiere a lo ocurrido en el semanario satírico francés Charlie Hebdo el pasado 7 de enero, en sus oficinas en París. Cabe señalar que el 3 de noviembre de 2011 publicó un número especial que mostraba una caricatura de Renald Luzier en el que aparecía el profeta Mahoma diciendo "100 latigazos si no te mueres de risa". Los asesinos se identificaron como integrantes a la rama de Al Qaeda en Yemen.

Se puede saber cómo inicia una guerra pero nunca su fin. Es imposible que una potencia que ataca bélicamente a una zona del planeta no reciba una respuesta. Recordemos las bombas de Irak, el ataque del 11 de septiembre a las Torres Gemelas, los atentados en la estación del metro Atocha en Madrid y los buses de Londres; sin dejar de lado los ataques en Siria, Afganistán, Libia, Irak y Yemen.

La posible "Tercera Guerra Mundial" se resume en todos contra todos. Además del terrorismo está la migración masiva como fenómeno social, producto de la miseria y de las guerras iniciadas en Medio Oriente.

Entre la población francesa hay cuatro millones de árabes o descendientes de inmigrantes árabes, en su mayoría musulmanes, pertenecientes a las ex colonias de Argelia, Marruecos y Túnez. Sin olvidar que sus fronteras siguen abiertas.

Más del 40 por ciento de ellos sufren discriminación, lo cual hace que liberen su frustración con estragos que intentan justificar con el yihadismo, ramas más violentas y radicales dentro del islam político, que recurre frecuentemente al terrorismo, a la que sus seguidores llaman "la guerra santa en nombre de Alá".

El terrorismo fue el tema a tratar en el G -20, la cumbre de las primeras potencias del planeta, a la que asistió México.

Entre los acuerdos realizados en Antalya, Turquía, fue el de golpear "muy fuerte, muy duro" al terrorismo yihadista a pesar de las divisiones sobre cómo avanzar para frenar la guerra civil en Siria.

Quiero creer que no hay religión que se vanaglorié y en nombre de ella se hagan destrozos, no se debe tomar a la religión como pretexto de guerra. Aunque el fanatismo lo encabeza el Estado Islámico, también está la desigualdad económica y la sobrepoblación. Pensé que el Siglo XXI sería uno de luces.

Me equivoqué, más bien es de retroceso. Lamentable.