Trayectos

La fortaleza de las instituciones

Ya lo dijo José Alfredo Jiménez: "las distancias apartan las ciudades, las ciudades destruyen las costumbres". Recuerdo cuando los chamacos jugaban en las calles, las familias se reunían para comer en el hogar y de la convivencia entre vecinos... ¿Por qué somos como somos, en qué momento se disgregó el tejido social y perdimos la cohesión?

La situación del país es difícil, es por ello que la Secretaria de Gobernación, en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dio los resultados de la Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2014. ¿Por qué somos una ciudadanía violenta e incrédula a las instituciones?

Vamos a la raíz. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo segundo, señala que la nación es pluricultural debido a la convivencia entre las poblaciones que, a lo largo de la historia, habitaron en el territorio y crearon sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas.

¿Qué es una institución? De acuerdo con algunas definiciones, es una estructura u organismo que se constituye con base a normas o reglas que regulan y satisfacen las necesidades sociales. Algunas instituciones son: la familia, el sistema educativo, la religión, el sistema económico y el gobierno.

Es muy sencillo, las instituciones son interdependientes y funcionan con reglas. Por ejemplo, el Estado es una institución que se sujeta a una Legislación o normatividad legal, que se desprende de la Carta Magna. ¿En México seguimos reglas o las desconocemos?

Es común escuchar que la ciudadanía ya no cree en sus instituciones, yo creo que ni en sí misma, es como aquella frase que dice: "no somos nada", pues aún con miedo y por necesidad, la mayoría de las personas se trasladan a las grandes metrópolis para una mejor condición de vida, que muchas veces no logran.

México es un país corrupto, violento y, por si fuera poco, no le gusta leer; por lo tanto, las personas desconocen las reglas y las rompen. ¿Qué nos sorprende? Es obvio que se refleje en problemas sociales como divorcios, familias disfuncionales, desigualdad, discriminación, acoso escolar, políticas públicas fallidas, violencia intrafamiliar, sexual y de género, delincuencia, contaminación ambiental, organismos públicos y privados corruptos, por mencionar algunos.

La Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2014, que por cierto es la primera en su tipo a nivel internacional que ofrece estimaciones a escala nacional, señala que 50 por ciento de los hogares entrevistados, con jóvenes de 12 y 29 años de edad, presenta violencia intrafamiliar, y eso que la familia es la principal institución.

¿En qué momento perdimos los hábitos de convivencia de las nuevas generaciones, los valores y sentimientos morales? ¿En qué momento culpé a los demás y no me hice responsable de seguir las reglas?