Trayectos

Los deportados que vienen

Ante la amenaza latente de Donald Trump sobre la deportación de millones de migrantes el Gobierno Federal anunció un plan para hacerle frente a este "inmoral y feroz acto" del fascista presidente electo de EUA.

Enrique Peña Nieto declaró tajantemente que: "El gobierno de México asumirá la defensa de la dignidad, el bienestar y los derechos de los mexicanos como irrenunciable". Manifestó al Senado que su gobierno ya trabaja para hacer frente a posibles deportaciones masivas de indocumentados que se encuentran en el país vecino, y para ello ya se analiza con ocho secretarías de Estado integrarlos a diversos programas de salud y otros temas. Dichas dependencias son Salud, Educación, Trabajo, Hacienda, Desarrollo Social, Agricultura, Economía y Desarrollo Agrario. ¿Cómo? –"Se les dará capacitación financiera, acceso a fondos de apoyo para migrantes y proyectos productivos de emprendedores; créditos para vivienda o mejoramiento, y ayuda para el campo. La Presidencia también refirió que, junto a la Cancillería, trabajará de manera coordinada con múltiples dependencias que tienen programas para migrantes como "Somos Mexicanos y "Aquí tienes las puertas abiertas", entre otros. Lo anterior me parece bien, teóricamente justo y necesario, pero surge aquí una pregunta y varias dudas: ¿Con qué dinero, con qué presupuesto podrían realizar todo esto? Se ha hablado de recortes, de más recortes y mucho más recortes. ¿De dónde saldrá tanto dinero? ¿Estará ya en el Presupuesto del 2017? La cobija, aunque grande, no alcanza a cubrir; si se jala de un lado descubre del otro. Por ejemplo, Veracruz fue saqueado y no tiene peso alguno, la Federación tendría que salir a rescatarlo, ¿con qué? y así otras entidades del país. El futuro parece incierto, tasas de interés a la alza, el peso que no encuentra su equilibrio, gasolinas que subirán el próximo año, una inminente inflación que incluso nos podría llevar a la recesión. Quisiera ser positiva, pero es casi imposible. Hay incertidumbre en los mercados nacionales y extranjeros. Algunos de los jóvenes políticos del país no han vivido momentos como estos, y me refiero a las devaluaciones de los años setentas y ochentas; hoy la situación económica y social del país está que arde. Ante este escenario de claroscuros, mi deseo para estas fechas, hoy y siempre es que ojalá que en cada mesa de todos los mexicanos haya pan y agua, que la esperanza prevalezca, que no se rompan los sueños, que los que tengan mucho les den a los que no tienen nada, que el gobierno actúe moralmente y políticamente de manera acertada, que los empresarios, todos, sean sensibles ante sus trabajadores, que persista la congruencia y la honradez, que nadie robe, que nadie haga daño, que nadie pise al de abajo, que lo que hagamos lo hagamos con amor e ímpetu, que no seamos del montón, que de una vez por todas entendamos que solo tenemos un país, un hoy y un futuro para nuestros hijos. ¡Felices Fiestas!