Trayectos

Jugamos como nunca, ¿perderemos como siempre?

Hoy se cumplen dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto, en el que muchos de nosotros ciframos esperanzas de una mejora en la calidad de vida, así como el domingo pasado nos sentimos frustrados por la derrota inmerecida del equipo tricolor.

En este juego de claroscuros deberemos asumir, como ciudadanos, nuestras responsabilidades. Nos hemos equivocado, por lo menos mi generación, al no saber transmitir a las nuevas los valores humanos inalienables, eternos, como la responsabilidad, dignidad, honradez, amor al prójimo, respeto, entre otros.

Un ejemplo de los errores humanos actualmente en los gobiernos es la crisis humanitaria sufrida por los niños migrantes centroamericanos, sudamericanos y mexicanos que han llegado a los Estados Unidos, por miles, buscando a sus padres y huyendo de una lacerante realidad.

Solo un apunte, todos ellos pasan por nuestro país. Recuerdo, hace muchos años, en Canal 13, realicé un reportaje sobre los campos de refugiados que desde el gobierno de Echeverría y López Portillo se instalaron en Campeche y Yucatán.

Al entrar en uno de ellos vi las lonas y el piso de tierra donde vivían cientos de familias que huían de las guerras fraticidas de Centroamérica, auspiciadas por el gobierno norteamericano. México, en ese entonces los acogió, salvando la vida de miles de niños, mujeres y hombres de aquellos conflictos bélicos. Un México solidario. Ahora ¿cuál es nuestra postura?.

En materia de derechos humanos solo discursos y retórica. Nos hemos deshumanizado, vivimos en los tiempos de "sálvese el que pueda" porque al fin de cuentas todos somos descartables o desechables. No somos personas, somos cifras. Cuánto vales, cuánto tienes.

Sobre el caso de los niños migrantes, al gobierno de Barack Obama solo se le ocurre pedir dinero para repatriarlos, pero el fondo es otro. Estados Unidos creó el conflicto, nosotros los ayudamos y seguimos ayudándolos con nuestro silencio y nuestra omisión. Claro, si en la Delegación Azcapotzalco encontraron a cuatro niños que vivían entre heces, ratas e inmundicia, desnutridos... ¡qué podemos hacer por otros!

Este mundo no es justo, no es posible que el equipo mexicano de futbol haya perdido por un penal inexistente, que el gobierno de Enrique Peña Nieto haya logrado cambiar la imagen del país en cuanto a violencia se refiere, pero sigue ahí; no importa la "Cruzada contra el Hambre" es un paliativo loable, pero insuficiente. No importan la Reformas Estructurales si seguimos trasgrediendo las leyes ya existentes y viviendo en la transa y la corrupción.

Mi nieto, de cinco años, lo entiende bien, "en este juego se gana o se pierde", así lo asimiló el domingo, siguió sonriendo y disfrutando el mundial. Sus palabras son grandes para un pequeño. Para nosotros los adultos, perder con dignidad en la cancha, pero en la vida cotidiana no seguir con la misma actitud negligente, por mi niño y todos los del mundo, las estrategias deben cambiar. No hay tiempos extra. La maldición del "ya merito" no cabe en nuestra sociedad.

Ni un niño más en "La Bestia", ni uno más sin hogar, ni uno más sin hambre, ni uno más sin educación. Jugamos como nunca, no nos podemos dar el lujo de perder como siempre. Les quedan cuatro años de gobierno, que no solo deben ser maquillaje y publicidad; son tiempos de vencer con estrategias congruentes, de ganarle a la miseria y a la pobreza y abrirse a la humildad de nosotros, los de a pie. No nos defrauden.