Trayectos

Descontento social

No hay pretexto que justifique la violencia en México; sin embargo, me da la impresión que ésta se deriva de una frustración colectiva. La mayoría de las personas de forma inconsciente o consciente generan problemas y conflictos sociales porque no saben cómo manifestar su descontento por la falta de dinero, enriquecimiento ilícito, crimen organizado, la desigualdad, la corrupción, falta de oportunidades y mano de obra barata.

Insisto que no se justifica la violencia social, pero también es desesperante sentarse todos los días a ver noticias que relatan enfrentamientos, muertos y confrontaciones entre el ejército y delincuentes. Por si esto fuera poco, qué decir que los cuatro secuestradores que fueron detenidos en 2009 por haber mutilado a un hombre de 67 años, a quien también tenían encerrado en un ropero en una casa de Tijuana, Baja California.

El descontento social es que estos delincuentes identificados como Ramiro Ramírez Martínez, "El Rambo"; Orlando Santaolaya, "El Chuletas"; Rodrigo Ramírez Martínez, "El Gordo", y Ramiro López Vázquez, salieron libres a pesar de las pruebas, porque el Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas recomendó a las autoridades mexicanas liberarlos porque sufrieron "violaciones a sus derechos humanos" por parte de "agentes del Estado mexicano".

Además de quedar libres a finales del año pasado, se les asignó una indemnización por daños. Cabe mencionar que apenas salían de la cárcel, la Procuraduría de Tijuana reaprehendió a Ramiro Ramírez Martínez "El Rambo" y a Orlando Santaolaya "El Chuletas" por acribillar a un agente de la policía del estado.

Es indignante, aunque nuevamente están encarcelados por el delito de homicidio calificado por arma de fuego y delincuencia organizada, sigan esperando que el gobierno federal les pague el dinero de la indemnización. ¿Por qué la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos humanos apoya a los delincuentes y no a las víctimas?

Sin duda, esto confirma los resultados de escuetas como Ipsos Mori llamada Perils of Perception que señaló que somos uno de los países más ignorantes, la Forbes indica que somos uno de los países más violentos, y qué decir de las que indican que México no es un país pobre sino empobrecido como consecuencia de la corrupción, el favoritismo y el compadrazgo.

¿Hasta cuándo el descontento de las y los ciudadanos será escuchado? No basta con los operativos en donde las fuerzas federales abaten a delincuentes, como en el caso de los enfrentamientos en Reynosa, Tamaulipas, este fin de semana donde el saldo fue cuatro soldados heridos, al menos 10 presuntos delincuentes muertos, bloqueos de carreteras e incendios de automóviles.

La violencia no se elimina con más violencia, hacen faltan políticas públicas que aseguren una educación de calidad para los ciudadanos, oportunidades laborales, respeto de las garantías individuales, castigo a los delincuentes, políticos que estén dispuestos a realizar su trabajo, salarios equitativos pero, sobre todo, hace falta que autoridades escuchen el descontento de la sociedad mexicana. Ya basta.