Trayectos

Cadena de tragedias

Les diré lo que pienso, en el entendido de que puede que no sea de su interés. Ya no puedo más, me duele mi país y sus circunstancias.

He intentado creer que hemos cambiado como sociedad y que nuestro gobierno actuó de buena fe en el caso Iguala, pero ante los dichos y hechos referidos recientemente por los diversos actores que debieron darnos resultados en las averiguaciones, no puedo más que empezar de nuevo.

La única verdad es que los acontecimientos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, fue una tragedia y lo sigue siendo.

Primera tragedia: Los usos y costumbres en la Normal de Ayotzinapa; eso de secuestrar camiones, para "botear", cerrar carreteras, manifestarse o cualquier otra circunstancia era del conocimiento de los padres de familia, maestros y "autoridades", sin considerar que eso, es, fue y será un delito.

Segunda tragedia: Autoridades municipales que llegaron al poder con el espaldarazo de un partido político y un aspirante sempiterno a la presidencia de la República, PRD y AMLO, quienes debieron saber de su vinculación con grupos criminales.

Tercera tragedia: Organizaciones criminales que secuestran jóvenes con la complicidad de autoridades municipales, estatales y federales, ya en proceso el secuestro, personal estatal y quizá militar omisos, incompetentes, por decir lo menos.

Cuarta tragedia: Cuando ya se sabía del ataque a los jóvenes, el entonces gobernador Ángel Aguirre Rivero, según consta en actas, se comunicó, dice, con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda Nava y con el comandante de la Zona Militar para hacer de su conocimiento los hechos de la fatídica noche. No podemos saber, no consta en actas, pues no hay declaraciones de ellos, no sabemos tampoco si lo hicieron del conocimiento de sus respectivos superiores.

Quinta tragedia: Para empeorar aún más la situación, en octubre llegó un meteoro que destrozó Los Cabos, Baja California, la atención del Gabinete de Seguridad Nacional se centraron en ello, por lo que quizá los asesores del Presidente no lo alertaron sobre los graves acontecimientos del caso Iguala.

Sexta y gran tragedia: Todo lo demás la "verdad histórica", "resultados del GIEI", "que yo no fui, que fuiste tú", que "el debido proceso", torturas o no, fallas técnicas y humanas en todo, el resultado, creo, de esta enorme e interminable cadena de delitos, errores, omisiones, tragedias, torturados... todas tragedias para una muerte sin fin, para un México dolido, dividido y lastimado.

Séptima y cabalística tragedia: Sigue habiendo 43 jóvenes de los que aún no sabemos cuál fue su destino.

No olvidemos que este caso también es un tema internacional que nos ha puesto en la mira de líderes políticos de otras naciones y sus opiniones respecto a la descomposición política de México y la violación a los Derechos Humanos.

Me queda decir que el caso de Iguala es el reflejo de la ola de violencia y crimen organizado que vivimos en nuestro país, porque no sólo faltan 43 sino más de 26 mil personas desaparecidas.