Trayectos

¡Ahí viene el lobo... y el dragón!

En una reciente encuesta a nivel nacional sobre el tema de la felicidad, ésta arrojó que 78 por ciento de los mexicanos no son felices en su trabajo; vaya dato, el hecho mismo de tener trabajo debería producir al menos algo de felicidad y satisfacción en estos tiempos.

La pregunta obligada en este caso es por qué la infelicidad, quizá por no devengar un buen salario; quizá por no hacer lo que nos gusta hacer; quizá porque ese trabajo es rutina y de poco crecimiento; quizá por miedo a perderlo… el hecho es que no podemos vivir con miedos.

Percibo, desde hace algún tiempo, una constante “amenaza” sobre todos nosotros. Las recientes reformas enviadas por el Ejecutivo, ninguna de ellas camina con tersura, todo lo contrario, hemos escuchado que de NO aprobarse, nuestro país no avanzará, algunos mencionan incluso que estaríamos ya en recesión, en una parálisis económica total, menos de un punto de crecimiento, todo esto infunde miedo, “ahí viene el lobo, ahí viene el lobo y nos comerá”…

Lo cierto es que no solo es “el lobo”, los que si vienen con todo son los dragones; mi padre, siendo yo pequeña, decía que el peligro es amarillo, en aquellos años el “lobo” era la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tiempos de la Guerra Fría, el hecho es que la invasión de ellos, los chinos, en el mundo, es un hecho.

El llamado Dragon Mart, amenaza la productividad de nuestro país, advierte la Canacintra; este proyecto comercial chino está plagado de mentiras y falsas expectativas comerciales, está comprobado que en países donde ya opera este concepto-consorcio afecta directamente a los trabajadores locales, pues solo ellos, los chinos son los que laboran, todos los implementos de trabajo son de manufactura china, en pocas palabras son “micro sitios, “micro provincias chinas” en otro país.

Por ejemplo en el Dragon Mart de Dubai, se encontró que más de dos mil productos son falsificados, además de que se han impuesto más de mil multas para los establecimientos comerciales por prácticas ilegales; en Suecia se identificaron permisos de residencia falsificados, impacto ambiental, además de controversias para los contratistas chinos y el gobierno, lo que llevó a este país a expulsarlos el año pasado.

La Cámara Nacional de la Industria de Transformación advirtió que con el proyecto que iniciaría en Cancún, también existe un eventual problema de migración, pues de los dos mil 500 chinos que llegarían al país con el Dragon Mart, en cinco años la cifra se elevaría de manera exponencial.

Si se materializan los temores de sus numerosos detractores, se convertirá en la puerta de entrada de un tsunami de productos chinos que cimbrará a la planta industrial mexicana. Adicionalmente, aumentará la presión sobre el frágil ecosistema de Cancún y sus zonas cercanas.

Por suerte y por desgracia, no hay una ley que impida la construcción de un centro comercial, así sea el Dragon Mart u otro. Todo lo contrario: México forma parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al igual que China.

Estamos obligados a permitir la entrada de capitales y productos extranjeros, siempre que sean legales, en los términos que establece nuestra legislación (sancionada por la OMC y otras instancias mundiales). Los promotores del proyecto están deberán de respetar las leyes mexicanas, incluyendo las de medio ambiente y migración, esto último está por verse.

Ni lobos ni dragones, el futuro inmediato está en nuestras manos, más empresas y más trabajo para y por los mexicanos, sin chauvinismos, Made in México, ingenio, creatividad, productividad cien por ciento mexicano. Inventar y crear para creer en México.