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Estudiantinas y rondallas: Tradición en extinción

Se dice que la educación y la cultura es el antídoto contra la violencia y la delincuencia, pero actualmente es poco común ver una estudiantina, rondalla o un trío de boleros, a menos que sean fechas especiales como 14 de febrero, 10 de mayo o acaso en la pedida de mano de la novia.

Hace tiempo, en 1968, había un programa transmitido en horario estelar de televisión –domingos a las ocho de la noche-, que se llamaba "Primer Concurso Nacional de Estudiantinas", que era organizado por el Canal 2 del entonces Televicentro.

Al año siguiente se transmitió el programa "Concurso Estudiantinas que Estudian" por Telesistema mexicano o lo que fue antes Televisa, hasta mediados de los años setenta. En ese concurso tan querido por el público, llegó a participar la Estudiantina de la Secundaria Federal no.1 de Pachuca. El programa gozaba de excelente raiting porque de cada estudiantina participaban 30 o 40 muchachos, acompañados por sus familias, orgullosas de verles cantando y tocando en la televisión.

Eran programas muy distintos a los reality shows que han invadido la pantalla chica pues a diferencia de estos, hacían que los jóvenes, desde nivel secundaria, se interesaran en la música, el canto y la tradición de las estudiantinas. Es difícil pensar que los ejecutantes de estas melodías y letras puedan ser al mismo tiempo delincuentes o narcotraficantes, son cosas que no son compatibles.

Dichos programas surgieron de concursos de estudiantinas organizados en plazas públicas como la Alameda Central de la Ciudad de México y tenían más presencia en la calle y en las universidades. Basta saber que cuando fue el centenario de la creación del estado de Hidalgo, en 1961, a orillas del Reloj Monumental se hizo una magna audición de estudiantinas de varias partes del país; también por esos años la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo organizaba eventos similares en lo que hoy son los edificios del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI).

Hoy ya quién sabe qué fue de todas esas estudiantinas que se formaban en las secundarias o de las rondallas universitarias pues en los institutos ya casi no se conforman agrupaciones de este tipo.

Una de las más memorables fue la Rondalla Magisterial de la Sección XV del SNTE en Hidalgo, formada por profesores hidalguenses que luego de grabar un disco nunca más volvieron a reunirse. Algunas de las voces más importantes que la conformaban eran la del profesor Armando Landois –quien grabó también un disco como solista- y Atalo Islas Miranda.

La Rondalla Sentimiento Romántico de San Bartolo Tutotepec, Hidalgo, es una de las pocas de calidad que sobreviven en el estado y aunque tienen unos tres discos grabados no ha tenido la continuidad ni la difusión que merece.

En 1998 se integró la Estudiantina Azul y Plata de la UAEH que después se conoció como la Tuna Universitaria, que actualmente se mantiene activa pero en las sombras, ha perdido el enfoque popular y es vista sólo como un evento cultural para que los estudiantes puedan rellenar el requisito de asistir a por lo menos nueve exposiciones, conciertos o eventos relacionados con la cultura.

Es triste acudir a una callejoneada que organiza este conjunto en las calles altas del Centro Histórico de Pachuca y darse cuenta de lo poco enterada e interesada que está la población al respecto, además de que los asistentes son solo estudiantes que van más por obligación que por gusto.

Por otra parte ya no hay ningún programa en la televisión dedicado a presentar estudiantinas de diferentes escuelas y universidades del país; tal vez el programa con más parecido haya sido "Añoranzas", producido y conducido por el periodista y compositor Jorge Saldaña en Canal 11, quien fue censurado siempre en la pantalla chica y hasta su fallecimiento en 2014 transmitió un contenido de calidad musical.

Las rondallas y estudiantinas están estereotipadas como música para "cursis", sin embargo, escuchar tantas voces interpretando armónicamente letras que hablan de amor, acompañadas de diversos instrumentos, puede llegar a tocar las fibras más profundas de quienes escuchan.

Hoy que a la música popular le falta tanto contenido y calidad en sus letras, así como riqueza en sus melodías, sería bueno retomar la tradición de escuchar y disfrutar e incluso conformar estudiantinas y rondallas.

fannia.cadena@milenio.com